Home » 100 mejores libros no-Ficción, Culturales, Energías alternativas, España, Europeana, Literatura, Portada » 100 mejores libros no-Ficción, 12, ‘Ganso y Pulpo, ed’

100 mejores libros no-Ficción, 12, ‘Ganso y Pulpo, ed’

.

Una excelente y gratuita editorial nos da un atisbo de vida nacional desconocida en el Siglo 19

Aunque el título y propósito de esta serie es informar sobre obras no-de-ficción, y excluye novelas, literatura de imaginación, poesía, teatro y similares porque ese aspecto de la cultura iberoamericana es bastante conocido y prestigioso, y en cambio las obras no de ficción se conocen menos o nada, y mucha gente piensa que no tienen valor, y desde luego la Ibero-esfera (si me permiten la fea palabra) por contraposición a la ► Angloesfera o “mundo anglosajón”  NO cuenta con autores científicos como Darwin, Newton por nombrar a dos entre cientos o miles, justamente famosos, aunque la Ibero-esfera tiene algunos y los voy poniendo acá, tengo que hacer una excepción y comentar de los libros más bien novelas cortas de esta editorial, ► Ganso y Pulpo.

ganso y pulpoLas obras que va publicando esta benemérita editorial, y que pone gratuitamente al alcance de Udes son generalmente obras olvidadas del siglo 19 y precisamente ahí está su interés.

Pintan un ambiente y un país que el lector actual, el ciudadano del siglo 21, no puede apenas concebir. Mejor que cualquier obra sentenciosa o analítica

La ñoñez, la superstición religiosa, la pobreza, las convenciones sociales asfixiantes, la condición de la mujer que oscila entre los únicos roles que la sociedad le permitía: la depredadora sexual o la fiel y devota hija, madre amantísima y sacrificada esposa, los vicios, de los que los más interesantes o sea los sexuales apenas podían decir nada entonces, ni de sus prácticas ni de sus consecuencias médicas infecciosas mortales así que se limitan a la bebida, costumbre bendecida por Cristo y los Apóstoles y Papas.

Terratenientes apenas más ilustrados que los cerdos y ganado de cuerno que criaban, obreros de ciudad más pobres que las ratas con las que convivían, costureras y chicas de servir de día, putas de noche, curas y sacristanes, y muchos militares oficiales o soldados -recordemos que en el siglo 19 España estuvo en guerra todo el tiempo, cada 20 años había una Guerra Carlista, interrumpida por guerrillas menores, bandolerismo, algaradas y pronunciamientos de los oficiales ambiciosos de poder, dos invasiones de la Europa (la invasión libertadora de Napoleón, derrotado, y la de las tiranías de Europa, los Cien Mil Hijos de San Luis, en que Francia de nuevo monárquica absolutista, Inglaterra tirana, Prusia y sus cañones, y Rusia esclavista o sea el Sistema Europeo invadieron la España que quería ser republicana, pobrecita, quería ser República como EEUU, o las nacientes repúblicas americanas, no pudo ser) es un panorama abrumador y bastante desconocido, apenas tenemos como obra extensa y notable y más conocida y accesible, Los Episodios Nacionales de Galdós, y que termina el siglo 19 con una guerra contra EEUU, ahí es nada.

Acá, en Madrid, finales del siglo 19

Casa_de_Tócame_Roque_r

Supongo la sorpresa del que vea el cuadro ¿Madrid era eso, o era así a principios del siglo 20?

Sí señor, esa es la famosa ► Casa de Tócame Roque, en la calle del Barquillo.

(si me permiten un chiste malo o juego de palabras, traducido al Inglés ese nombre sería The House of Touch Me Dick, o sea La Casa de Tócame la Polla, tarea a la que seguramente se dedicaban por alguna moneda la mayoría de las mujeres de ella, y la ñoñez ha inventado otra historia para explicar el nombre)

La gente, el pueblo e incluso las clases medias, vivían entre la suciedad corporal -bañera no tenía nadie, alguna condesa capaz- los piojos y las chinches, orines y mierda, y bosta de burro y de caballo a punta pala, hambre canina, vestidos de andrajos, enfermos tuberculosos y de sífilis todas y todos, la bebida, el juego y el prostíbulo su único entretenimiento -vale, las clases medias y altas iban además al teatro y a la ópera, el pueblo acaso a los toros, para lo que empeñaba el colchón para comprarse la entrada.

Sí, empeñaban el colchón, o se creen que tenían otra cosa.

Y las majas empeñaban su único bien, su mantón de Manila de seda, y si escuchan con atención ► La Verbena de la Paloma, Don Hilarión el boticario, le da dinero a la Morena y a la Rubia (a cambio de unas folladas, a ver si se creen que el  boticario es un amiguito de la humanidad, pero eso no se puede poner en la zarzuela o sería una obra sicalíptica) para que vayan al ►Monte de Piedad a sacar sus mantones, así pueden ir a la Verbena en un ► corralón de la ► Calle de la Paloma, es donde era.

Un corralón tal es como un ►conventillo de los del Río de la Poca Plata (↓) : suciedad, malos olores repugnantes, líquidos infecciosos que corren por el suelo, [yo los he visto y olido ] pobreza y delito, tal hoy en Montevideo como ayer en Madrid.

.

☼ Veamos algunos resúmenes  que los editores de Ganso y Pulpo ponen en las obras, para atraernos a su lectura

El gallo de la Pasión

Luisa, huérfana de padres, pobre y desvalida, gana miserablemente su sustento con el jornal mezquino que ofrece a la mujer la industria o el trabajo. Hace tres meses que es madre, y tres meses hace que el hombre a quien dio su amor y en quien confió su ventura, no ha vuelto a pisar los umbrales de su desdichada morada. Este es Carlos de Monreal, joven abogado a quien, una noche de Miércoles Santo, encontramos pidiendo a un rico almacenista de maderas la mano de su hija. Ante las preguntas de este, conocedor de los rumores que corren sobre su vida de soltero, se muestra libre de cualquier arrepentimiento. Como Pedro hizo con Jesús, niega hasta tres veces su historia de amor con la pobre costurera Luisa.

☼ Vaya, la costurerista que dio el mal paso. Y este bodrio es de Larra, al que tienen por buen escritor del siglo 19 español.

.

¡Hasta la vista!

Tras un exordio filosófico-religioso acerca del ateísmo positivista de los dogmáticos-explicativos y los discursos filósofos-creyentes que se le contraponen, se comienza la narración de la vida de Andrés. Huérfano de madre desde el nacimiento quedó excluido de cualquier vínculo familiar cuando su padre decidió contraer segundas nupcias. De este modo, creció solo y a la ventura hasta que a causa de sus calaveradas y palizas fue enviado a Madrid por su padre, quien lo despidió con un ¡hasta la vista! que habría de zumbarle en los oídos siempre como burla desalmada del autor de sus días. Las desventuras de Andrés no son para contadas y, cada vez que algo en su vida se tuerce, siempre hay alguien despidiéndolo con el consabido ¡hasta la vista!

Un usurero al que salvó la vida, la novia que le abandona cuando es llamado al ejército, el capitán al que salvó la vida en aras de su pierna, su mujer adúltera… Todos se despiden de él y su mala fortuna del mismo modo. Muchos años después, en Valdemoro, es él quien se dedica a despedir a los demás.

.

El destripador de viudas

León Charrascas, también conocido como El Destripaviudas, es un peligroso anarquista de nacimiento, siempre ansioso de acabar con la vida de cuantas más personas mejor. Autor de artículos como Arzobispos en pepitoria lo encontramos en este cuento a punto de sumar otro crimen a su largo palmarés.

☼ Este es de humor. Sale el anarquista a destripar alguna viuda, y regresa con un queso manchego que ha robado.

.

Ardides de un usurero

Doña Circuncisión Mendaña regenta una casa de huéspedes venida a menos en la calle de Santa Isabel. Hace ya tiempo que nadie se queda bajo su pupilaje, pues su fama es terrible y para nada envidiable. Vive con su hija Andrea, una muchacha de 20 años, dulce y simpática según la opinión de Federico, un joven que estuvo alojado en la casa, que dejó a deber ocho mesadas y que lleva ya cursando la carrera de leyes unos catorce o dieciséis años.

Obviamente, la patrona no concede la mano de su hija a un hombre que, además de no tener una peseta, necesita tanto tiempo para terminar su carrera. Así es que se le adelanta don Timoteo Lobo, un usurero conocido tanto por el joven como por la patrona. Este actúa movido por la noticia de una herencia inesperada que va a recibir la señora tras la muerte de su hermano en Brasil. El usurero intentará por todos los medios que ella no se entere hasta después de la boda, pero en Madrid las noticias vuelan de boca en boca.

.

¡Eulalia!

Aquí se suceden varios cuadros que representan una parte de la comedia de la vida, que ponen de relieve una de las enfermedades de la sociedad. La historia de Eulalia es la historia de un gran número de muchachas que, engañadas por algún joven heredero, entregan su carne y su alma pensando que a él pertenece. Desengañadas poco después, no dudan en aceptar el cheque bancario que ha de permitirles instalarse en un escalafón más alto de la sociedad. Mantenerse ahí es complicado, por no decir imposible si no se echa mano de algún viejo propietario al que dejar sin una moneda en los bolsillos. Convertidas en mujeres de mundo, estas Eulalias vengan su infortunio inicial fundiendo las fortunas de los viejos don Juanes. Los guapos estudiantes de medicina, por ejemplo, son quienes equilibran de nuevo la balanza, dejándola en su posición inicial.

☼ Esta viene a ser versión pobre madrileña y mezquina de las Grandes Horizontales, o ► démi-mondaines francesas de París.

.

El pacto

«Don Benigno era un buen hombre, tan bondadoso, que si a los treinta años de edad le hubieran bautizado de nuevo, de nuevo se le hubiera puesto Benigno…». Así comienza este relato de Echegaray, protagonizado por este buen hombre llamado Benigno, dedicado en cuerpo y alma a hacer el bien al prójimo, pues ama el bien y, por consiguiente, siempre lo busca, hasta el punto de estar dispuesto a sacrificarse por él, como de hecho acaba sucediendo. Un día, cansado de tanto mal y tanta miseria, decide llamar al diablo, ofreciéndole su alma entera a cambio de mucho poder para hacer mucho bien a los hombres. A esta llamada acude Luzbel que, siendo incapaz de comprender la grandeza de aquel espíritu puro, accede a la compra de su alma. Empleando todo el poder adquirido para hacer el bien, don Benigno debe enfrentarse tras su muerte a la paradoja de tener que ir condenado al infierno, aunque está dispuesto a luchar para que esto no sea así.

☼ ¿Pacto con el diablo? Qué importantes se creen los católicos.

.

Elías Recio

Aquí se narra la historia de Elías López Recio, un hombre que se hace llamar por el segundo apellido, convencido de ser merecedor de las más altas glorias literarias y seguro de su genialidad en base al parecido físico que encuentra entre sus facciones y las de grandes figuras literarias como Miguel de Cervantes. Hijo único de una bien acomodada familia de Castilla la Vieja, nunca ha tenido necesidad de trabajar para procurarse el cotidiano alimento. Su carrera literaria, imbuida en lo más casposo de los ímpetus románticos, se inició a los veinticinco años con la redacción y lectura de una oda a su mamá en el día de su santo. Poco después, el día que sus padres buscaron resolver su futuro con un matrimonio de conveniencia, él se enamoró del papel de víctima y dijo querer casarse con una zapatera. Cuando su escandaloso intento de suicidio hizo ceder a sus padres, él se casó con quien ellos querían… Desde entonces, se desdobla en dos figuras: Elías Recio, poeta plagiario; y Elías López, usurero sin contemplaciones.

.

El hombre del levitón

Don Eulogio Fernández y Rodríguez quiso en su día hacer unas reformas en una finca de su propiedad. Para ello, se vio precisado de pedir dinero a varios prestamistas de la zona. Con el fin de no perder su propiedad hipotecada, viajó hasta Madrid con la ilusión de conseguir el dinero mediante la venta de un remedio familiar contra la caída del cabello. Sin embargo, el tiempo pasa y el privilegio de invención que debe firmar el ministro de Fomento no llega nunca. Mientras tanto, le llega una carta de don Cosme Barrigón, un usurero que ha comprado todas sus deudas con el firme propósito de hacerse con su finca. Acuciado por el plazo y no conocer los rasgos físicos de su nuevo y único acreedor, don Eulogio pasa los días atenazado por la incertidumbre. Un día aparece un hombre con un levitón buscándole. Ha llegado el momento de enfrentarse al usurero.

.

La deuda flotante

El Duque de Montes de Oro recibe de nuevo el lunes, y eso que lleva tres bailes seguidos dignos de un rey. Sin embargo, dicen que tras todo su boato no hay nada más que humo, que sus propiedades están hipotecadas y se las van llevando poco a poco los ingleses. Martínez Pedrosa comienza así, desde una conversación murmuradora en el parque del Retiro, un recorrido que comienza en el Duque y concluye en los fiadores de un tendero de un barrio bajo de la capital. El nexo en común de unos y otros es el endeudamiento. El uno fía al otro para dejar a deber a un tercero, y así sucesivamente en un ad infinitum que bien podría considerarse ridículo a pesar de lo verosímil. En un mundo en el que nadie suelta una peseta sin que le vaya a producir al menos tres, van desfilando por el relato, entre otros, una mujer de mundo, una modista, un capitán, una lavandera, un tendero, unos cosecheros… Y la deuda flota como una nube negra.

.

La segunda hipoteca

Don Orosio Redondo, usurero de oficio, aun no siendo aficionado a soñar, pues ninguna ganancia soñada se materializa en forma de plata o de oro en sus arcas, tiene un vívido sueño que comienza con la huida de uno de sus deudores, al que debe ir a buscar a la iglesia. En el templo, don Orosio se verá perturbado por unas palabras del sermón del sacerdote desde el púlpito: la promesa de que Dios da ciento por uno. Con esta premisa, piensa al instante, ¡quién pudiera prestarle a Dios! Resuelto, sale dispuesto a dar dinero a las viejas que piden limosna en la puerta de la iglesia, pero entonces le asalta la duda del plazo. Porque ¿cuánto tiempo tardaría Dios en cumplirle la promesa del predicador? Una vez que el cura le ha asegurado que para Dios la eternidad es un instante, decide que lo más prudente es que le garanticen ese ciento por uno con una buena hipoteca en el cielo. Tras firmar la escritura, el sueño de don Orosio comienza a convertirse en pesadilla.

.

Sueño interrumpido

Nunca se han abierto las ventanas del número 37 de la calle de la Paloma, una casa apoyada con un puntal en el siglo XVIII y pegada a una fábrica de obleas que se vale de todos los adelantos del siglo XIX. Sin embargo, un buen día de 1881 sus ventanas se abren y, poco después, se ve en la calle a un hombre que suscita por su aspecto anticuado la hilaridad de las gentes que habitan la calle en día de mercado. En su tienda de antigüedades despierta a su esposa, María del Pópolo. La gente se agolpa a la puerta de la tienda, sospechando que se trata de unos farsantes o unos titiriteros. Un joven doctor, un cura y un usurero serán los vecinos encargados de entrar a hablar con ellos, descubriendo que se trata de un matrimonio que acaba de interrumpir un sueño de cien años.

☼ “y un usurero” ¿Lo qué, otro usurero?

Aparte el chistoso detalle de que en esta calle de Madrid, 1881, tiene todos los adelantos del siglo 19, una fábrica de obleas cosa medieval, que informo a los poco habituales a la iglesia, se trata de unos recortes de harina redondos para la comunión, o sea que no te dan pan, te dan oblea -y el vino se lo bebe el cura.

.

El aderezo de perlas

Don Justo Gálvez tenía fama de poseer una gran fortuna; pero avaro y receloso, vivió siempre pobremente, de modo que sus dos hijos, Rafael y Blanca, carecían a veces de lo más estrictamente necesario. Avaro hasta el último extremo, no perdonó jamás a un hermano suyo el haberse casado con una joven pobre; y aun cuando esta, ya viuda, había implorado su piedad para ella y una pobre niña, fruto de su unión, no había conseguido sino irritarle y endurecer su corazón más y más. Siendo viudo, guardó las joyas que componían la dote de su esposa intactas hasta el momento en que, una vez muerto él, las encontraron sus hijos. Entre ellas se encuentra un aderezo de perlas que la joven Blanca luce el día de su boda y que decide empeñar para socorrer a su pobre prima y su tía moribunda.

☼ Las perlas a la casa de empeños, refugio habitual del personal español de entonces ¿y el dinero del avaro dónde está?

.

¡Adiós mi dinero!

Este cuento de talante satírico parte del concepto de la moda y, concretamente, de la costumbre del veraneo, para centrarse en el caso concreto de la familia formada por don Gumersindo, doña Concepción y su hijo Angelito, representantes de la clase media baja que ahorra laboriosamente durante catorce o dieciséis años para poder satisfacer la vanidad de presumir, aunque solo sea por una vez en su vida, de que han pasado uno o dos meses de verano en un balneario de la costa cantábrica o mediterránea. Decididos a pasar el mes de julio en San Sebastián, uno piensa en hacer buenos contactos, otra en desmayarse cerca de algún apuesto marinero, el tercero en dar un buen braguetazo con la hija de un ministro o un banquero… Eso sí, a ninguno de ellos se le ocurre pensar que algo pueda ir mal.

☼ Y lo que fue mal, que un ratón se les comió los billetes de banco que guardaban en un calcetín y no pueden ir a San Sebastian.

¿Uno de la clase media en Madrid, en 1879, guardaba los billetes en un calcetín, es que no había bancos?

.

El aficionado

Don Braulio Quiroga es un usurero casado con Petra, una hermosa malagueña de veintitrés años a la que contagia su pasión por el mundo del toro. Mucha más pasión incluso una vez que entra en sus vidas el matador Juan el Serrano. El ingenuo marido, burlado en las inmediaciones del burladero, tiene un lugar privilegiado para lucir la esplendorosa cornamenta que le han regalado.

☼ Otro usurero, a este el pobretón autor se venga haciéndolo cornudo.

.

Memorias de una moneda de oro

Cada noche, cuando un usurero marcha a dormir, el diablo llega para contar las monedas por pecados. Entre ellas encuentra una que habla y le refiere sus memorias. De ellas tan sólo se conserva una página, que da lugar al presente cuento. Sin lugar a dudas, una fantástica autobiografía.

.

A caza de gangas

En la estación veraniega de Mondariz, un representante de la gran sociedad busca un matrimonio que le salve de la miseria en que le tienen usureros y prestamistas. En su afán conoce el amor de Celia, heredera de los Condes de Casa-Zarandiaga. Sin embargo, cartas que no debían ser leídas pondrán de manifiesto la hipocresía y materialismo que definen a la alta sociedad española de finales del siglo XIX.

☼ Ah, la mitad que ahora, la hipocresía ya no es necesaria, el materialismo claro que sí, hemos mejorado con respecto a 1900.

.

COMENTARIO

Al ir leyendo estas obras quedé impactado por la continua aparición del ► Usurero, un personaje que no creo que haya conocido ninguno de Uds.

¿No había bancos en la España de 1840, de 1870 y siguientes?

¿No existía el crédito, ni siquiera para las personas propietarias, para gente que poseía tierras y casas, y tenían que recurrir en efecto a los préstamos de agentes privados, los usureros?

Las monedas claro que existían monedas de oro y plata por cierto, no como ahora ¿ha tenido Ud, poseído digo, monedas de oro y plata? Y sin embargo eran corrientes hasta hace bien poco, que desaparecieron.

Estos usureros aún existían al menos en 1920, pues D. Santiago Ramón y Cajal, en su libro “Charlas de Café” (Colección Austral argentina, de nuevo y casi desconocido en España) cuenta una anécdota.

Discutían en su tertulia del café sobre la intrínseca bondad del ser humano, y Cajal se dirigió a uno de los presentes, poco hablador y de profesión prestamista y le preguntó

— ¿Basándose en la intrínseca bondad del ser humano, le prestaría Ud. dinero a alguien sin bienes ni garantías?

Riéndose dijo el usurero,

— Ni a Jesucristo ni al dios bendito.

Cajal confiesa que cree más en la opinión del usurero que en la de los idialistas contertulios.

Bien, dirá Ud, pero ahora estamos en el siglo 21, si necesito crédito para comprar, un coche o una casa por ejemplo, el banco o la financiera o la propia SEAT me lo presta y financia, sin problemas.

Vale, pero esto es muy reciente, hasta hace bien poco no era así, la expansión del crédito en España casi se remonta a la muy cercana entrada en el euro, cercana en el tiempo, antes de eso ibas a pedir crédito a la Caja de Ahorros o al Banco, y no era nada factible.

Y hay economistas, nombremos al Niño Becerra por ser el más popular, pero son casi todos, que dice, auguran y sostienen, que la burbuja del crédito ha reventado.

Y luego qué.

¿Regresa la figura del Usurero?

Son muchas las personas que analizan la circunstancia a la luz de la crisis de los recursos, y en especial del Pico Petrolero y el encarecimiento y escasez de la Energía de combustibles en especial, que auguran o predicen el final de este Sistema Económico, el Dr. Turiel por ejemplo, pero el Niño Becerra también.

El Colectivo Burbuja, por nombrar a uno muy conocido y de los más activos, escriben o al menos comentan por Radio Internet todos los días en podcasts, piensan con los anteriores y tantos otros, que este es el final de nuestro Sistema Económico (y algunos piensan que es el final de la Edad Industrial, bueh, yo por ejemplo) y creen, o al menos entiendo yo que dan a entender, que un nuevo y diferente sistema económico, con muchos matices socialistas -o el Socialismo de verdad- lo reemplazaría.

¿Y si no fuera así?

¿Si en vez de venir lo nuevo, regresara lo viejo y anterior?

La sociedad que se encuentra en los libros que publica Ganso y Pulpo, y que podemos visualizar en el cuadro tan colorido que puse arriba, de una corrala madrileña de finales del siglo 19, era una sociedad agraria, MUY pobre, que no conocía ni la electricidad por supuesto, ni la gasolina o el petróleo, y apenas el carbón y el gas de alumbrado de las farolas en las capitales, y en el transporte y viaje en tren.

Si ocurre la caída del consumo de combustibles hacia niveles del siglo 19 ¿y qué combustibles quedarían, por cierto? o en general el consumo y producción de energía diz que renovable hacia niveles del siglo 19 (y hoy mismo habría que aumentar esa producción de energía solar y eólica y otras parecidas, multiplicadas varias veces, para alcanzar aquel pequeño consumo de carbón antes, cosa que probablemente es imposible) pienso que en vez de volar hacia un socialismo utópico, vamos a caer hacia un pre-capitalismo español rural y de miserable pueblucho gallego del siglo 19, uno en que no había bancos, no había cajas, no había crédito y no había casi dinero.

Esto parece en marcha, por ejemplo cajas de ahorro ya no hay -arruinadas y desfalcadas por sus responsables que les pusieron rueditas y se las llevaron para la casa- los montes de piedad apenas quedan, bancos públicos en decadencia, en Cataluña estos ladrones de ERC como el Junqueras quieren montar uno, para llevárselo impunemente para su casa, y los bancos que hay están en evidente crisis, posiblemente terminal.

Si desaparece entonces el crédito de organismos públicos, va a regresar la figura del Usurero.

Que no creo haya desaparecido nunca, y me parece que probablemente está en aumento ya mismo.

Es decir, que en vez de un cambio, va a ocurrir una vuelta, o regreso.

Quizás los muchachos del Colectivo Burbuja y similares, en vez de rompernos las pelotas con Rajoy y Ciudadanos y tal, harían mejor en investigar entre los empresarios, si con la muerte del crédito ha vuelto la Usura a la Sinapia, y empiezan a funcionar fuentes alternativas de crédito.

.

PS. 10-Sept. Já ! Qué dije yo. En El País/Madrid un artículo hoy contando de nuevas formas de la Usura y de la Estafa.

No solo los bancos prestan dinero

El ‘crowdlending’ se afianza como alternativa a las entidades de crédito tradicionales

Por supuesto los entrevistados, y sus palmeros de las Escuelas de Formación de Ladrones de las Finanzas, mienten como bellacos

.

 

PARA SABER MÁS

Conventillo de la Paloma  Villa Crespo, Buenos Aires

.

conventillo Mediomundo, Montevideo, Barrio Sur

.

☼ Aún quedan en España 14 ó 15 ► Montes de Piedad, de los 50 que hubo antes de la crisis de 2008.

,,

Be Sociable, Share!

One Response

  1. Roke says:

    Muy interesante el post. Solo una pequeña aclaración: el Larra que mencionas no es el famoso Mariano José de Larra, sino su hijo Luis Mariano de Larra Wetoret.

Leave a Reply

© 2011 Armando Bronca · Revista Digital Cultural · RSS · Theme adaptado por OcioUp y diseñado por Theme Junkie

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies