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100 mejores libros no-Ficción, 25, ‘Facundo’, de Sarmiento

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o, “civilización y barbarie en las pampas argentinas”

El ►Facundo es un libro extraordinario, es el primer ensayo latinoamericano.

Escrito por ►Domingo F. Sarmiento, durante un exilio en Chile escapado de la mortal amenaza de su enemigo, el tirano Rosas. Los azares de las guerras civiles argentinas lo lanzaron a la acción, y fue montonero unitario, conspirador de la Asociación de Mayo, periodista de oposición, emigrado, adversario periodístico de Rosas y después de la victoria militar de la batalla de Caseros, será diputado, senador, ministro, gobernador, presidente y general.

Pero su verdadera grandeza reside en la fiereza indomable de su carácter, en la abundancia de su sensibilidad, en el poder de su inteligencia, en la sugestión de su obra escrita y en los bienes y cambios que trajo a su República; él y su generación la alzaron del colapso y del fiero salvajismo que trajo la independencia de España a ocupar un alto lugar entre las naciones.

Facundo muestra la vida de ► Juan Facundo Quiroga, militar y político gaucho miembro del Partido Federal, que se desempeñó como gobernador y caudillo de la provincia de La Rioja durante las guerras civiles argentinas en las décadas 20 y 30 del Siglo XIX y tuvo bajo su dominio regiones más grandes que Francia, España y Alemania juntas, a las que llevó a la ruina y el salvajismo.

El caudillo Facundo Quiroga había sido asesinado por orden de Rosas en 1835, y Sarmiento en su exilio chileno lo escribió en 1845 como una forma de ataque contra ► Juan Manuel de Rosas, el entonces gobernador de Buenos Aires y luego tirano feroz de la Argentina.

¡Bárbaros! Las ideas no se degüellan

Este es el graffitti que Sarmiento escribió cuando cruzaba la frontera rumbo al exilio en Chile.

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Es necesario un esquema, una imagen que valga por mil palabras y que permita al lector apreciar de un vistazo el panorama histórico de la Argentina (y del Río de la Plata, incluyo algo sobre Uruguay) un poco antes y luego tras la independencia que ocurrió en 1810.

El esquema será útil al lector español que de la América no sabe nada, y pienso que incluso al latinoamericano, que tiene de aquellos tiempos heroicos y salvajes, una idea muy somera, o acaso ninguna.

civilizacion-y-barbarie-en-las-pampas-argentinas

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Recordemos que por el tiempo de Facundo, de Rosas y los primeros tiempos de Sarmiento, y en la Banda Oriental, no se puede propiamente hablar ni de República Argentina, ni de la República Oriental del Uruguay, incluso por el tiempo del Martín Fierro, 1872, La Argentina no pasaba de ser una expresión geográfica, la civilización acababa poco al sur de Buenos Aires, era como hablar de la Patagonia, el Congo, la Amazonia o el Sahara y las fronteras no sólo chocaban con otros países, es que eran invadidas por los malones de los indios, y el ambiente y el modo de vida, así lo cuenta Sarmiento que lo vive, no se diferencia del de los beduinos, o las estepas del Asia, o el Far West americano.

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☼ El Colapso de la Civilización en Argentina y en Uruguay

Traicionada y derrotada España, asesinado a traición el Virrey ► Liniers, uno de los grandes héroes de España y fue doblemente victorioso contra dos invasiones inglesas, y asesinado por el vil ► Mariano Moreno,  un revolucionario ladrón y asesino al estilo de ► Robespierre, al que imitó: el cobarde Moreno acaba huyendo del torrente de sangre que ha desatado en su país, huye en barco a Europa, y en él lo envenenan y estrangulan y arrojan su cadáver al mar mientras Buenos Aires y toda la Argentina y el Uruguay caen en el salvajismo.

El propio ► San Martín, el verdadero libertador de la América del Sur, escapa a Francia ~ 1831 huyendo de la sed de sangre desatada en su país.

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Dice Sarmiento:

En las llanuras argentinas no existe la tribu nómade; el pastor posee el suelo con títulos de propiedad; está fijo en un punto que le pertenece; pero para ocuparlo ha sido necesario disolver la asociación y derramar las familias sobre una inmensa superficie. Imagináos una extensión de 2.000 leguas cuadradas cubierta toda de población, pero colocadas las habitaciones a cuatro leguas de distancia unas de otras, a ocho a veces, a dos las más cercanas. El desenvolvimiento de la propiedad mobiliaria no es imposible; los goces del lujo no son del todo incompatibles con este aislamiento; puede la fortuna levantar un soberbio edificio en el desierto; pero el estímulo falta, el ejemplo desaparece, la necesidad de manifestarse con dignidad que se siente en las ciudades, no se hace sentir allí, en el aislamiento y la soledad.
Las privaciones indispensables justifican la pereza natural, y la frugalidad en los goces trae en seguida todas las exterioridades de la barbarie.

La sociedad ha desaparecido completamente; queda sólo la familia feudal, aislada, reconcentrada; y no habiendo sociedad reunida, toda clase de gobierno se hace imposible: la municipalidad no existe, la policía no puede ejercerse y la justicia civil no tiene medios de alcanzar a los delincuentes.

Ignoro si el mundo moderno presenta un género de asociación tan monstruoso como éste. Es todo lo contrario del municipio romano, que reconcentraba en un recinto toda la población y de allí salía a labrar los campos circunvecinos.

Carecían de pan, ni sabían hacer vino, ni tenían industrias de ningún tipo y eran incapaces en la navegación a pesar de sus ríos numerosos y largos.

[ Darwin que visitó la Argentina y el Uruguay cuando Rosas es testigo que lo cuenta muy bien. ]

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hay algo en las soledades argentinas que trae a la memoria las soledades asiáticas; alguna analogía encuentra el espíritu entre la pampa y las llanuras que median entre el Tigris y el Eufrates; algún parentesco en la tropa de carretas solitaria que cruza nuestras soledades para llegar al fin de una marcha de meses, a Buenos Aires, y la caravana de camellos que se dirige hacia Bagdad o Esmirna.
Nuestras carretas viajeras son una especie de escuadra de pequeños bajeles, cuya gente tiene costumbres, idiomas y vestidos peculiares que la distinguen de los otros habitantes, como el marino se distingue de los hombres de tierra.

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Las bandas criminales de Rosas que se imponían sobre la poco civilizada población eran llamadas mazorqueros, porque además de que su común alimento era maíz que le preparaban sus negras, tenían la broma de meterle a sus prisioneros una mazorca de maíz por el ano, broma que no era la menor, la otra era capuzarlo en un tonel lleno de mierda y cuando no resistía más y sacaba la cabeza, cortarle el cuello con un serrucho.

La Mazorca era una organización para-policial dedicada al terrorismo contra la población, y curiosamente fue organizada por la mujer de Rosas,  ►Encarnación Ezcurra, una especie de precursora de Evita Perón, y mantuvo su terror desde 1829 hasta 1852 llegaron a pasar por las mazmorras toda la población de Buenos Aires [tal como en el Uruguay de hoy A TODAS LAS PERSONAS LES HAN ROBADO, y lo reconoce el ministro]  –y es que en la Argentina hay pocas figuritas pero todas se repiten siempre: Rosas~Perón~Videla ¦ ¦ ~Evita~Ezcurra~Isabelita Perón~La Viuda K.

La Mazorca usaba a la población negra esclava de Buenos Aires, ►que eran cerca de la mitad de toda la población, especialmente a las negras sirvientas como espías y a las prostitutas negras de los quilombos como informantes.

Esto es muy bien contado en las novelas de ►Manuel Gálvez, [como  Han tocado a degüello (1840–1842) (1951), Bajo la garra anglo-francesa (1953), Y así cayó Don Juan Manuel (1954) ]

Rosas mientras estaba ocupado fuera de Buenos Aires, robando tierras, usó a estos gauchos salvajes y a los negros para aterrorizar a la población, les pegaban a los ciudadanos vestidos civilmente, bandas azotaban a la gente en la calle, el miedo atenazaba a la población.

Así se hizo nombrar primero Gobernador y luego Presidente, tras causar la anarquía se presentó como su triunfador. Es notable que fue elegido por unanimidad, nadie se atrevió a votar en contra, ni a rechistar siquiera.

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► La Refalosa cuenta la amenaza de un degollador y mashorquero de los sitiadores de Montevideo dirigida al gaucho Jacinto Cielo, soldado Unitario de la Legión argentina.

Mirá, gaucho salvajón,
que no pierdo la esperanza,
y no es chanza,
de hacerte probar qué cosa
es Tin tin y Refalosa.
Ahora te diré cómo es:
escuchá y no te asustés;
que para ustedes es canto
más triste que un viernes santo.
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Unitario que agarramos
lo estiramos;
o paradito nomás,
por atrás,
lo amarran los compañeros
por supuesto, mazorqueros,
y ligao
con un maniador doblao,
ya queda codo con codo
y desnudito ante todo.
¡Salvajón!
Aquí empieza su aflición.

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Luego después a los pieses
un sobeo en tres dobleces
se le atraca,
y queda como una estaca.
lindamente asigurao,
y parao
lo tenemos clamoriando;
y como medio chanciando
lo pinchamos,
y lo que grita, cantamos
la refalosa y tin tin,
sin violín.
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Pero seguimos el son
en la vaina del latón,
que asentamos
el cuchillo, y le tantiamos
con las uñas el cogote.
¡Brinca el salvaje vilote
que da risa!
Cuando algunos en camisa
se empiezan a revolcar,
y a llorar,
que es lo que más nos divierte;
de igual suerte
que al Presidente le agrada,
y larga la carcajada
de alegría,
al oír la musiquería
y la broma que le damos
al salvaje que amarramos.
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Finalmente:
cuando creemos conveniente,
después que nos divertimos
grandemente, decidimos
que al salvaje
el resuello se le ataje;
y a derechas
lo agarra uno de las mechas,
mientras otro
lo sujeta como a potro
de las patas,
que si se mueve es a gatas.
Entretanto,
nos clama por cuanto santo
tiene el cielo;
pero ahi nomás por consuelo
a su queja:
abajito de la oreja,
con un puñal bien templao
y afilao,
que se llama el quita penas,
le atravesamos las venas
del pescuezo.
¿Y qué se le hace con eso?
larga sangre que es un gusto,
y del susto
entra a revolver los ojos.
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¡Ah, hombres flojos!
hemos visto algunos de éstos
que se muerden y hacen gestos,
y visajes
que se pelan los salvajes,
largando tamaña lengua;
y entre nosotros no es mengua
el besarlo,
para medio contentarlo.
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¡Qué jarana!
nos reímos de buena gana
y muy mucho,
de ver que hasta les da chucho;
y entonces lo desatamos
y soltamos;
y lo sabemos parar
para verlo refalar
¡en la sangre!
hasta que le da un calambre
Y se cai a patalear,
y a temblar
muy fiero, hasta que se estira
el salvaje; y, lo que espira,
le sacamos
una lonja que apreciamos
el sobarla,
y de manea gastarla.
De ahí se le cortan orejas,
barba, patilla y cejas;
y pelao
lo dejamos arrumbao,
para que engorde algún chancho,
o carancho.
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Conque ya ves, Salvajón;
nadita te ha de pasar
después de hacerte gritar:
¡Viva la Federación!
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Cómo se llegó a la barbarie, lo cuenta Sarmiento

Sarmiento responsabiliza al Caudillo Artigas uruguayo sobre todo de ser el primero responsable de la ola de salvajismo que luego inundaría de sangre a los países rioplatenses.

El general Rondeau puso sitio a Montevideo con un ejército disciplinado.
Concurría al sitio Artigas, caudillo célebre, con algunos millares de gauchos. Artigas había sido contrabandista temible hasta 1804, en que las autoridades civiles de Buenos Aires español pudieron ganarlo y hacerlo servir en carácter de comandante de campaña en apoyo de esas mismas autoridades a quienes había hecho la guerra hasta entonces. Si el lector no se ha olvidado del baqueano y de las cualidades generales que constituyen el candidato para la comandancia de campaña, comprenderá fácilmente el carácter e instintos de Artigas.

Este era el elemento que el célebre Artigas ponía en movimiento; instrumento ciego, pero lleno de vida, de instintos hostiles a la civilización europea y a toda organización regular; adverso a la monarquía como a la república, porque ambas venían de la ciudad y traían aparejado un orden y la consagración de la autoridad. De este instrumento se sirvieron los partidos diversos de las ciudades cultas, y principalmente el menos revolucionario, hasta que, andando el tiempo, los mismos que lo llamaron en su auxilio sucumbieron, y con ellos la ciudad, sus ideas, su literatura, sus colegios, sus tribunales, su civilización.

Este movimiento espontáneo de las campañas pastoriles fué tan ingenuo en sus primitivas manifestaciones, tan genial y tan expresivo de su espíritu y tendencias, que abisma hoy el candor de los partidos de las ciudades que lo asimilaron a su causa y lo bautizaron con los nombres políticos que a ellos los dividían. La fuerza que sostenía a Artigas en Entre Ríos era la misma que en Santa Fe a López, en Santiago a Ibarra, en los Llanos a Facundo.

El individualismo constituía su esencia, el caballo su arma exclusiva, la pampa inmensa su teatro.

Las hordas beduínas que hoy importunan con sus algaradas y depredaciones las fronteras de la Argelia, dan una idea exacta de la montonera argentina, de que se han servido hombres sagaces o malvados insignes. La misma lucha de civilización y barbarie de la ciudad y el desierto existe hoy en Africa;

La aniquilación de las ciudades argentinas por los caudillos gauchos

Cuatro son las ciudades que han sido aniquiladas ya por el dominio de los caudillos que sostienen hoy a Rosas, a saber: Santa Fe, Santiago del Estero, San Luis y La Rioja. Santa Fe, situada en la confluencia del Paraná y otro río navegable que desemboca en sus inmediaciones, es uno de los puntos más favorecidos de la América, y, sin embargo, no cuenta hoy con dos mil almas; San Luis, capital de una provincia de cincuenta mil habitantes, y donde no hay más ciudad que la capital, no tiene mil quinientas.

Para hacer sensible la ruina y decadencia de la civilización y los rápidos progresos que barbarie hace en el interior, necesito tomar dos ciudades: una ya aniquilada, la otra caminando sin sentirlo a la barbarie: La Rioja y San Juan.

veamos el estado de La Rioja, según las soluciones dadas a uno de los muchos interrogatorios que he dirigido para conocer a fondo los hechos sobre que fundo mis teorías. Aquí es una persona respetable la que habla, ignorando siquiera el objeto con que interrogo sus
recientes recuerdos, porque sólo hace cuatro meses que dejó La Rioja.

P.–¿A qué número ascenderá aproximadamente la población actual de la ciudad de La Rioja?

R.–_Apenas mil quinientas almas. Se dice que sólo hay quince varones residentes en la ciudad._

P.–¿Cuántos ciudadanos notables residen en ella?

R.–_En la ciudad serán seis u ocho._

P.–¿Cuántos abogados tienen estudio abierto?

R.–_Ninguno._

P.–¿Cuántos médicos asisten a los enfermos?

R.–_Ninguno._

P.–¿Qué jueces letrados hay?

R.–_Ninguno._

P.–¿Cuántos hombres visten frac?

R.–_Ninguno._

P.–¿Cuántos jóvenes riojanos están estudiando en Córdoba o Buenos Aires?

R.–_Sólo sé de uno._

P.–¿Cuántas escuelas hay y cuántos niños asisten?

R.–_Ninguna._

P.–¿Hay algún establecimiento público de caridad?

R.–_Ninguno, ni escuela de primeras letras. El único religioso franciscano que hay en aquel convento, tiene algunos niños._

P.–¿Cuántos templos arruinados hay?

R.–_Cinco; sólo la Matriz sirve de algo._

P.–¿Se edifican casas nuevas?

R.–_Ninguna, ni se reparan las caídas._

P.–¿Se arruinan las existentes?

R.–_Casi todas, porque las avenidas de las calles son tantas._

P.–¿Cuántos sacerdotes se han ordenado?

R.–_En la ciudad sólo dos mocitos: uno es clérigo cura, otro es religioso de Catamarca. En la provincia, cuatro más._

P.–¿Hay grandes fortunas de a cincuenta mil pesos? ¿Cuántas de veinte mil?

R.–_Ninguna; todos pobrísimos._

P.–¿Ha aumentado o disminuído la población?

R.–_Ha disminuído más de la mitad._

P.–¿Predomina en el pueblo algún sentimiento de terror?

R.–_Máximo. Se teme aun hablar lo inocente._

P.–La moneda que se acuña, ¿es de buena ley?

R.–_La provincial es adulterada._

Aquí los hechos hablan con toda su horrible y espantosa severidad. Sólo la historia de la conquista de los mahometanos sobre la Grecia presenta ejemplos de una barbarización, de una destrucción tan rápida. ¡Y esto sucede en América en el siglo XIX! ¡Es la obra sólo de veinte años, sin embargo! Lo que conviene a La Rioja es exactamente aplicable a Santa Fe, a San Luis, a Santiago del Estero, esqueletos de ciudades, villorrios decrépitos y devastados.

Capítulo 9, BARRANCA-YACO

Cuenta el asombroso asesinato de Facundo, que sin protección y en carruaje, va al muere.

.. finalmente…

La civilización triunfa sobre la barbarie en Argentina

Es historia larga, no puede contarse aquí, tan sólo apuntaré, ¿recuerden aquellas carretas que tardaban MESES en llegar a Buenos Aires? el ferrocarril argentino en 1880 ya tenía 2.516 kms de vías férreas y llegó a tener una de las vías férreas más importantes del mundo; también recordemos las carreteras, simplemente las estaciones de servicio de nafta y combustibles que tiene la Argentina representa una inversión multimillonaria asombrosa.

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DÓNDE CONSEGUIR ESTE LIBRO

Es fácil encontrarlo impreso. La colección Austral lo publicó, pero Sarmiento es un prócer, hay muchas ediciones; por cierto, en su vida hubo por lo menos cuatro ediciones diferentes porque a veces le quitó un capítulo o agregó otra cosa, pero es cuestión para historiadores y no para nosotros el público normal.

Digital, un sitio fácil

Facundo, http://www.gutenberg.org/ebooks/33267

 ☼ Otras obras de Sarmiento

Las Obras Completas de Sarmiento son más de 30 volúmenes, pero estas que listo acá son importantes e interesantes y se pueden descargar.

En la ► Biblioteca Virtual Universal Argentina

Obras Encontradas:
  • El Chacho – Autor: Sarmiento, Domingo Faustino –
  • EL ZONDA – Autor: SARMIENTO, DOMINGO FAUSTINO –
  • Facundo – Autor: Sarmiento, Domingo Faustino –

CONCLUSIÓN

Quizás a los uruguayos les conviene leer Facundo, a ver si así entienden de una vez lo que les está pasando, de que el gobierno comunista ha transformado y a propósito  a Montevideo en Tombstone, pero sin el sheriff, que el terror atenaza a la población mientras el tirano Tabaré Vázquez y sus bandas de asesinos y ladrones asustan a la miserable población, como Rosas hizo hace siglo y medio, y se presentan de salvadores.

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PS. Muchas gracias a Fernando, argentino, que el torpe dibujo que yo había hecho a mano lo rehizo muy bien.

26 Octubre 2016

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One Response

  1. […] a General) era sobrino del Tirano Rosas (del que hemos escrito en otra ocasión a propósito del ►Facundo de Sarmiento) e hijo de un héroe argentino, ► Lucio Norberto Mansilla quien fuera considerado […]

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