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100 mejores libros no-Ficción, 46 -‘Retrato del artista en 1956′ de Gil de Biedma

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Escándalo en Filipnas, La Tabacalera y Poesía

En 1956 ► Jaime Gil de Biedma, [1929 – 1990] abogado, rico aristócrata, lletraferit barcelonés, homosexual y comunista viaja a Filipinas a poner orden en ►Tabacalera de Filipinas, compañía de su familia.

En 1956 España y el Reino Unido aún estaban bajo la Cartilla de Racionamiento, los alimentos y telas por ejemplo racionados Y COMPRADOS PAGANDO.

Europa aún se lamía las heridas y llagas de la guerra, la ►Cortina de Hierro desde 1946 cortaba Europa en dos, y del lado oriental decenas de miles de tanques rusos amenazaban con la invasión.

Miseria, hambre, tuberculosis en la España de Franco. El transporte era principalmente en carros tirados por caballos, el pan lo repartían robustas mujeres panaderas tirando A BRAZO de carros de madera bastante pesados, la leche era cruda y aguada, las pocas luces eléctricas de las calles las encendían faroleros que con largas pértigas conectaban las altas llaves de gillotina (y hubo luz de gas en Madrid y en otras hasta los años 80).

Y eso en nuestras capitales, en los pueblos de la España profunda se vivía como en Afganistán.

Por supuesto Franco seguía fusilando, y España estaba ocupada por el ejército y la Fuerza Aérea norteamericana -en Zaragoza donde nací yo hubo una base americana de bombarderos armados con bombas de Hidrógeno hasta hace poco, lo mismo y aún hoy en Reino Unido y en España.

Al joven abogado Jaime Gil de Biedma lo envía su padre, su familia, su compañía, a las Filipinas, a informar sobre la situación allá y proponer medidas para mejorar la rentabilidad de la compañía.

Biedma, miembro destacado de la llamada Escuela de Barcelona, de escritores principalmente en español, se relacionó con los componentes de esta: Joan Ferraté, Gabriel Ferrater, Jaime Salinas, Carlos Barral, José Agustín Goytisolo y el novelista Juan Marsé. Junto a Ángel González, Claudio Rodríguez y José Ángel Valente, todos estos autores formaron la así llamada «Generación del 50».

Biedma era un lletraferit, como los otros de este grupo, escribía poesías pero todavía no publicado aún.

El viaje a Filipinas en 1956 dará un vuelco total a su vida, en muchos aspectos lo construye como escritor, o al escribir su diario se construye como escritor.

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La Compañía General de Tabacos de Filipinas fue la primera gran multinacional española fundada por ► Antonio López y López en 1881 en Barcelona, España.

Hay que señalar que ahora mismo la comunista alcalde de Barcelona ha quitado la estatua del prohombre Antonio López y López , Marqués de Comillas [1818 – 1883] que tanto enriqueció a los catalanes y a España, por el pequeño detalle de que el prócer de la industria era un negrero -de los de darle látigo sus capataces a los negros esclavos en Cuba y las Filipinas, igual que ► Güell pirata y negrero, aunque a ese no le han quitado el parque.

El objeto social de la empresa Tabacos de Filipnas, era sobre todo el cultivo, compra, fabricación, venta y explotación de tabacos de Filipinas, aunque amplió sus horizontes más allá del tabaco.

Principalmente, sus actividades fueron:

  • La recolección, tratamiento y venta de tabaco, ya sea en rama o tratado.
  • El transporte naval de mercancías, y la creación de factorías para el comercio de importación.
  • La explotación forestal, a partir de 1892.
  • El azúcar y la distribución de alcohol, a partir de 1893.
  • La copra, que se obtenía de cocos secados al sol y a fuego, de los que se obtenía una grasa muy preciada para la elaboración de jabones.
  • El abacá. Una planta parecida al plátano bananero de la que se obtenía una fibra elástica más resistente que el cáñamo al mojarse en agua salada.
  • El maguey. Agave semejante al abacá

La empresa participó en otras actividades por motu proprio como fueron la creación de la red eléctrica de Manila o de la red de tranvías de la misma ciudad.

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☼ A Manila vuela entonces Biedma, y recordemos que no estamos en la época de los jet, el vuelo era en lentos y peligrosos aviones a hélices, cruzando medio mundo y océanos, desde la Europa destrozada por las guerras a las islas Filipinas.

Biedma va a hacer su tarea de abogado de la compañía, pero también va a buscar nuevas experiencias sentimentales.

El libro está dividido en tres partes, bien notables

1 – LAS ISLAS DE CIRCE

2 – INFORME SOBRE LA ADMINISTRACIÓN GENERAL EN FILIPINAS

3 – DE REGRESO A ÍTACA

La primera y la tercera son naturalmente su diario, aprendizaje poético y vida sentimental, pero la segunda, el informe a la compañía, también es muy interesante para un español, pues te enteras de los entresijos de esta compañía mítica, la primera multinacional española -que fue.

1 – LAS ISLAS DE CIRCE

Entremos en materia, aunque a Ud le cause escándalo.

Maricones en los árboles (calle La Luneta, Manila)

“Un diario debe de servir antes que nada a una finalidad práctica. Yo empecé con este cuaderno para adiestrarme a escribir prosa, pero muy pronto descubrí en él –y no creo ser ni mucho menos un caso insólito– un instrumento de control de mí mismo, un modo de ponerme un poco en orden”.

“Ramón Barata me había contado en Barcelona que no se puede pasear de noche por la Luneta porque aquello está lleno de maricones subidos a los árboles y cuando pasas por debajo se arrojan sobre ti, te dan por culo. Demasiado maravilloso. Demasiado increíble (…) A la Luneta pues. Aquello resultó ser un páramo; los pocos árboles que hay son demasiado deleznables para que nadie pueda encaramarse en ellos y menos esconderse entre las ramas”.

Su primera seria aventura erótica en Manila

” Subimos una escalera desvencijada y Pepe me hizo entrar a tientas en un cuchitril infecto. Hacía mucho calor. Encontramos un par de clavos, gracias a la llama de mi mechero, en los que colgar camisas y pantalones; la cama crujía estrepitosamente. Y enseguida empezó a oírse un continuo runrún de conversaciones en la habitación contigua, donde encendieron una lámpara de Keroseno que filtraba luz por el montante enrejillado del tabique, reflejándola en el techo. Daba reparo hacer el amor así. Pepe estaba a mi lado completamente inmóvil y le besé en el cuello, le pasé un brazo bajo la cintura y con la otra mano le acariciaba el vientre. Un cuerpo oscuro y bueno, todo compacto como un muslo, la piel lisa, el olor retraído. Pronto estuve desnudo, me gustaba mucho.

A pesar de prostituirse ocasionalmente, Pepe no parece haberse formado una idea de las obligaciones que el comercio implica, o quizá no ha pasado de retozar con unos pocos clientes norteamericanos, porque sus instrucciones fueron muy restringidas y muy específicas; he wanted a blow job. Le desabroché los calzoncillos y se los bajé, la camiseta se la enrollé al torso —se negaba a quitársela—. Y en cuanto le vino, que fue enseguida, recogió su ropa y salió del cuarto dejándome a mí tal cual estaba, mientras le oía ducharse en algún rincón de la casa.

Me sentí más resignado que furioso; la verdad es que tres pesos no pueden dar derecho a mucho más. Aún seguía tumbado cuando entró el dueño con una linterna, seguido de un chico y de una chica, a preguntarme si había terminado. Pensé que serían otros clientes y ya me levantaba para pasarme los calzoncillos, medio a tientas, cuando el dueño me enfocó la luz. Oí una exclamación apreciativa. Yo estaba empalmado y el dueño, un chino inmemorial, viejísimo, consideraba el tamaño. La chica y el muchachito se acercaron y éste fue a tumbarse en la cama, mientras me susurraba que le diese veinte centavos. Entró más gente en la habitación.

Al cabo, el viejo dejó a un lado la linterna, me hizo retrepar en la cama —bajo los riñones una pierna del muchachito, que seguía susurrando lo de los veinte centavos, la otra sirviéndome de respaldo— y empezó a masturbarme minuciosamente. La chica, el resto de los circunstantes y Pepe, en la puerta, ya vestido, nos contemplaban. Me reí a carcajadas; hacía tiempo que no me reía tanto. Y en un momento me corrí. Aquello tenía la grotesquería solemne de alguna escena de corte en Saint Simón. Ahora el viejo me secaba con mis calzoncillos, siempre minucioso, luego se retiró con ellos. No sé por qué me volvió mi más británico inglés y le llamé dear. El chiquito se levantó de la cama.

—D’you like mestissillos!

Era guapo. El pelo alborotado y los ojos brillantes, ya un poco estragados los rasgos de la cara, flaco.

Bajé la escalera procesionalmente, bendecido por el viejo y el mesticillo, flanqueado por Pepe, la muchacha dándome la mano. En el último escalón nos esperaban el taxista y el policía del barrio.

Pepe me acompañó hasta el hotel y me pidió otros tres pesos; tuve que subir a la habitación a buscarlos. Tardé luego en dormirme porque estaba excitado.”

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2 – INFORME SOBRE LA ADMINISTRACIÓN GENERAL EN FILIPINAS

El autor propone fuertes cambios en la administración y contra las ilusiones bondadosas de algunos próceres como ► Lope Gisbert, les recuerda que la compañía es un instrumento comercial para hacer dinero, y no una ONG o el departamento cultural de la embajada,

Porque la Compañía no es un comerciante vulgar que limita sus operaciones al campo de los negocios conocidos, comprando lo más barato que puede los artículos que encuentra y en la forma que los encuentra, para revenderlos después con el mayor beneficio posible en los mercados habituales. No: la Compañía tiene más altas miras y a mi juicio debe aspirar al perfeccionamiento de los productos, al mismo tiempo que a su mayor desarrollo y que a la mejora de los procedimientos industriales, para abrir de este modo anchos campos a su ejercicio y empleo a sus grandes capitales, dando a la vez impulso a la riqueza pública y aspirando a que el territorio español produzca cada vez más aquellos artículos que el consumo nacional reclama; y aun deje sobrantes que compitan con los de otras naciones en el comercio del mundo.

DON LOPE GISBERT

Comisionado Especial en Filipinas ~1881

Biedma interviene en un consejo de la Compañía de Tabacos de Filipinas en Manila, en 1978

Biedma tras el análisis frio de la situación comercial, mercantil, industrial y financiera de la compañía, hace duras recomendaciones y termina con estas palabras:

Es indudable que, de llevarse adelante tal política, Tabacalera perdería algo de su carácter de representante del comercio, la vida e incluso la cultura española en Filipinas, lo cual no deja de ser triste, pero las ventajas comerciales que con ello se obtuviesen constituirían una compensación a ese sacrificio.

Debe recordarse, además que las compañías mercantiles no se constituyen para la realización de fines culturales o representativos.

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3 – DE REGRESO A ÍTACA

Biedma regresa a Barcelona, (pasando por Roma, con la exiliada María Zambrano) al círculo de sus amigos, a su familia, a su despacho, a su vida -y a su mala vida.

A esta tercera parte se la puede llamar Retrato del Artista Seriamente Enfermo, a similitud de la obra de Joyce,  ►A Portrait of the Artist as a Young Man.

” Durante años, mi desinterés por su trabajo y por la Compañía ha entristecido a mi padre. Bien, ya me intereso: los dos primeros meses en Filipinas llevé una vida tan pobre que acabé por hacerlo. Y ahora descubre, con cuánta irritación, que también en ese terreno nuestras ideas son distintas.”

” Le irrita además, y a mi madre también, mi camaleonismo, mi capacidad de adaptación a un nuevo ambiente, que ellos llaman novelería. Que yo regrese de Filipinas sentimentalmente identificado con ese país —compenetrado un punto más allá de lo que mi padre prescribiera— les parece tan irritante e insincero como mi regreso de Oxford empapado de la sensibilidad, el esnobismo y las maneras de la burguesía intelectual inglesa.”

Lletraferits

” Martes en casa de los Barral. Carlos, Yvonne y Argos. Gabriel Ferrater, Luis Marquesán y Badosa. Manolo Sacristán, menos pontificante que en mi recuerdo pero con la misma capacidad de seriedad intensa. Observo que me sigue cohibiendo y que le guardo el mismo respeto que en mis tiempos de estudiante. A veces, su seriedad resulta algo cómica: anoche le veía escuchar a Luis con una atención inextinguible y profunda.

Llegan Valverde y su mujer, ya establecidos aquí. Marchan de veraneo y han venido a despedirse. Le encuentro más civilizado de lo que pensaba y con buenas maneras literarias.”

” De El Jarama llevo leídas unas cincuenta páginas y es verdad que es un impresionante retrato de la baja clase media madrileña. Los diálogos son excelentes. Ferlosio ha transformado el habla de Madrid en una lengua literaria increíblemente alambicada y estilizada, y a la vez real. Pero los párrafos descriptivos resultan a veces impostados. Que un párrafo requiera un tono específico de lectura, y que los incisos no suenen a falso, es —cada vez me convenzo más— lo decisivo para escribir buena prosa.”

“Cambios en la Compañía. El Administrador General queda de asesor y la Comisión Ejecutiva, a través de Fernando Garí, toma la responsabilidad directa de todos los asuntos de Manila. Se nombra un secretario de la Comisión para Filipinas, que soy yo. Así se consolida la reorganización —y nos aseguramos Fernando y yo el regreso a Filipinas”

Llevo desde el 30 de mayo en una Barcelona color paloma de cemento, viviendo un clima indeciso, aún veteado de frío —hebras de la barba inverniza olvidadas en los hombros de los transeúntes, alfombradas las casas oú l’Indienne ne logera pas ce soir chez l’Habitant—. El runrún de las criadas de abajo, que rezan un rosario interminable, me desvela nostálgico de islas y de cuerpos oscuros cuyo olor se retrae, de pisadas de plantas desnudas sobre el suelo de mi cuarto, de risas a coro, de vuelos sobre el archipiélago —adagios of islands: los brazos, el pecho y la cara de la tierra, que surge verde chorreante del océano a respirar por boca de los árboles.”

” He de agradecer, sin embargo, la resistencia invariable de dos fieles servidores: el hígado y la pija. La melancólica observación de Shakespeare —drink provokes the desire, but it takes away the performance— todavía no reza para mí. El vino, que me da unas ganas furiosas, me da también la fuerza suficiente.

Noche delirante con Juan Goytisolo, e imprevista. Esperaba un rato de conversación más o menos literaria, y no una interminable travesía por tugurios de absoluta irrealidad, en compañía de un limpiabotas bufón y agradador llamado España, para finalmente desembocar en la cama y en un circuito pintoresco: a Juan le gustaba el limpiabotas, al limpiabotas le gustaba yo y a mí me gustaba Juan. Me divertí mucho. Pero hay en el frenesí de Juan —¿estaba de verdad borracho?— una cierta deliberación, una ausencia de convicción física y un malditismo que en el fondo no me agradan.”

Práctica de poeta

“Ese es el sueño. Lo que llevo escrito conserva demasiado, en una lectura mental, su carácter de poema. Y por más que intente fiarme al énfasis de la voz hablada, no consigo librarme de los ritmos tradicionales; lo único que hago es fragmentarlos. Pero aspirar a lo imposible está muy bien: soñar con un poema que sólo exista en la voz de quien lo dice.

Hay además bastantes cosas hacederas. Por ejemplo, una puntuación dedicada exclusivamente a resaltar los énfasis, a recalcar una palabra o un grupo de palabras con desprecio de la norma, cortando las partes de la oración igual que rabos de lagartija, para que se retuerzan solas. Mi molesta vacilación al corregir un poema —si puntuar según sintaxis o según ritmo— queda decapitada limpiamente: decidiré según el énfasis y haré que de él dependan, para existir, la sintaxis y el ritmo. También será el énfasis quien decida la longitud de un verso, cortándolo después de una palabra clave o haciendo pasar ésta al verso siguiente.

Las dos estrofas escritas imitan vagamente una estructura musical. Existe una oración correcta, ortodoxa, que queda informulada. Si se formulase, cada palabra clave desempeñaría en ella una precisa función gramatical. Lo que he hecho es tratar cada una como si fuera autónoma, creando variaciones, alterando el orden, repitiéndola, o simplemente aislándola mediante la puntuación….”

y de repente, la tuberculosis

“Otra vez al médico. Ahora dice que tengo una lesión pulmonar. El idiota soy yo, por haber ido a que me hicieran un reconocimiento cuando nadie me lo pedía. Ya me han cogido, ya me han metido en esa noria de médicos, enfermeras, radiografías y parientes. Por de pronto, se acabó el próximo fin de semana en Tamariu: mañana al análisis, pasado al especialista, y planes de medicación, reposo. Sólo falta que me impongan uno de ésos, que los médicos anuncian como una concesión —«podrá usted hacer su trabajo ordinario, bastan unos pequeños sacrificios…»—. Si me quitan la diversión, que me quiten el trabajo, al menos quedaré en libertad para escribir. Pero no, ni siquiera tendré la suerte de estar grave.

“Furioso. El doctor Reventós dice que tendré que estar en cura por lo menos tres meses y que me despida de volver a Filipinas antes de un año.”

☼ Lo envía su familia a un palacio de ellos, donde debe reposar en total inmovilidad y tratado con streptomicina -no puede levantarse ni para orinar.

Orinar en frasco, uno de esos frascos tumbones que incorporan un cuello rígido, es una de las experiencias más impuras que existen. No sólo por la inmediata asociación coital. Tanto nos inculcaron que está mal mearse en la cama, de pequeños, que el acto nos produce instintivamente una sensación de involuntariedad: estamos meando, pero es como si nos estuviésemos meando. Una sensación aguda y luego deliciosa de estarse yendo, sin esfuerzo, sin querer. Como estar despierto y correrse en sueños.

“Terminé el poema, el más largo que he escrito hasta ahora: 102 versos. Estos últimos días avanzaba muy despacio porque no acababa de ver claro adónde iba. Es en esos momentos cuando se agradece la visita de la inspiración. Ha bastado un pequeño reajuste en mi imagen del conjunto para que el dispositivo se pusiera otra vez en marcha, y el poema ha llegado por sí solo hasta el final.

Me fastidia sin embargo haber tenido que ceder; yo había pensado una composición en tres movimientos. Pero la última parte del segundo, que debía servirme para introducir el desenlace, se resistía a tomar forma y la que ha terminado por adoptar es demasiado discursiva, demasiado pragmática. Me he decidido a aislarla porque no he encontrado modo de resolver la transición: la melodía se rompe, quiera o no quiera yo. Así, al menos, tiene la virtud de limitarse a cumplir con su trabajo sin pretensión de ninguna brillantez. Los versos son decentes, creo.

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“Me fastidia observarme síntomas de fatiga —tendencia a entretener el tiempo tontamente, pereza de trabajar, falta de interés por la lectura…—. Sufro además de unas furiosas ganas de joder.”

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“Anoche me corrí durmiendo. No sé cuántos años hacía que no me ocurría, muchos.”

☼ Final

“Yo pediría que 1957 sea tan bueno como su predecesor, que me entristece despedir. Temo a los años impares: suelen ser estériles.”

Jaime Gil de Biedma se curó de su tuberculosis.

Falleció, del SIDA, en 1990.

conclusión

Una obra de la más importantes de no-ficción en español, publicada por supuesto tras la muerte del autor.

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