El milico y Presidente venezolano se va de Mercosur, donde nunca perteneció, y los llama unos capitalistas, un grupo de competencia capitalista salvaje y lindezas parecidas.
Si de algo se puede acusar a Mercosur es de proteccionismo puro y ser una copia grotesca y mal hecha de la Unión Europea.
Como todos los milicos, Chávez el ordeno y mando es lo único que entiende y en cuanto no hacen lo que él ya no le valen.
Si algún pobre en Venezuela esta mejor que antes, y bien puede ser, lo felicito y que le dure. Porque ese torpe lo más seguro que lleve a Venezuela a alguna mala aventura.
Fue Chávez a comprar aviones y submarinos a Rusia. La historia se repite: En el Perú, tras el golpe militar del milico comunoide Velasco Alvarado compraron Migs y armas en Rusia y también nacionalizaron la tierra y esas medidas típicas de cuartel rojo. Al poco los peruanos que antes comían poco pasaron a morirse de hambre. Vargas LLosa tiene esto bien contado y por extenso, y dice que Perú nunca llegó a recuperarse de los desmanes de esos milicos peruanos.
Mucho criticar a los capitalistas y cantar loas de sí mismo, pero en la Embajada Española no dan abasto todos los días a dar número para la gente que huye de Venezuela -el paraíso comunista, o algo así- y se escapa al infierno post-franquista español y capitalista. Yo mismo conozco un caso de un ingeniero metalúrgico venezolano que se marchó a España (donde no le fue bien, era un poco pichón) y se vino a Inglaterra a lavar platos en la cocina del hotel. ¡ De ingeniero en Venezuela a pinche en Inglaterra ! Y lo hizo el joven por aprender inglés y desesperado porque los idiomas no se le daban nada bien, lo suyo eran los números. Del cholo, como él lo llamaba, decía pestes.
En Uruguay como en Venezuela, la gente vota con los pies, como dijo Lenin hablando de algo parecido.
Un logro formidable del gobierno del Dr Tabare Vázquez es que ahora Uruguay exporta cobre a China, sin tener minas de cobre.
Tiene cables de cobre, que se ve no les hacen falta. A la gente le dicen que no consuma electricidad que eso es consumismo: que pague sí, con los impuestos para enjugar el déficit de UTE, pero que consuma no.
O a lo mejor es un logro de los muchos maoistas incomprensibles que tiene en el Parlamento.
Nuestras felicitaciones, porque en eso se ha puesto a nivel del Reino Unido, en algo tenía que ser. Aquí tambien exportamos cobre a China, malgré nous. Por ejemplo estos exportadores salvajes se llevaron con nocturnidad y alevosía una gigantesca estatua de bronce de Moore, de un parque de Londres, que pesaba toneladas.
Nunca mas se supo.
El Mar es un recurso energético suficiente para todas las necesidades del Uruguay.
En Europa la Investigación y el Desarrollo de nuevas fuentes de energía es vibrante, como corresponde al Continente más avanzado en todas las formas de la Ciencia, la Cultura y el Conocimiento. A las auto-marginadas tierras de Sudamérica, hundidas en ínfimas políticas parece que no llegaran ni ecos de estos desarrollos,
que son exaltantes, una realidad ya.
Europa descree de las falsas promesas de la Energía Nuclear, aunque es el continente que usa más variadas fuentes de energía. De todos los países europeos España es el que tiene una mezcla más notable de fuentes de energía: Nuclear, Carbón, Gas, Hidroeléctrica, Eólica, Solar de Concentración, Fotovoltáica, y
ahora la Undimotriz, es decir, fabricar electricidad con el movimiento de las olas.

Para salir del Marasmo Uruguay debe Privatizar
En Uruguay el empleo se divide en dos clases, totalmente diferentes en su vida laboral.
La Clase Privilegiada, que trabaja en las Empresas Públicas, nombrados a dedo por los partidos políticos -salvo algunos técnicos imprescindibles para que no colapsen del todo- goza de seguridad absoluta en su trabajo, prácticas laborales respetuosas de su antigüedad preparación, promociones y ascensos regulares, e incluso impunidad o indiferencia por parte de los superiores en caso de irregularidades menos graves en concurrir a trabajar, cumplir con sus tareas, distracción de pequeños elementos -y prácticas aún peores, aunque los ñoquis [1] tan abundantes en otro tiempo lo son ahora algo menos.
De todas maneras la figura del Cartero Analfabeto, que tira las cartas por que no sabe leer, sigue descubriéndose, lo que en un país donde los analfabetos no son abundantes muestra que los deben poner de carteros a mala leche.
La Clase Privilegiada hace huelga habitualmente, huelgas muy largas, por las que no sufren descuentos o sanciones laborales, sea por temas propios o sea por huelga en solidaridad, algo absolutamente prohibido bajo sanción de despido en el Reino Unido pues es un arma comunista para la destrucción del Estado. Las empresas de la Clase Privilegiada tienen enormes pérdidas enjugadas por el presupuesto que está arruinado y endeudado para mantenerlos en su trabajo y prácticas. Estas prácticas laborales en el mundo se conocen por el risueño nombre de ¡ Spanish Practices ! ya que sólo los necios pueblos hispánicos las practican. A enterarse que en España no ocurren, si es que alguna vez pasó.
La Clase Privilegiada se sabe intocable porque es el cebo que la Clase Política agita frente al electorado, la posibilidad de ser nombrado a dedo y acceder a tan linda situación.
Esto en los países cultos, o más espabilados, o menos serviles con su Clase Política lo llaman Clientelismo. Es una forma de dominio y control de la Clase Política sobre los serviles, que no son inteligentes para darse cuenta que no accederán nunca a esas mieles, ya que la Clase Política se la reserva para sus familiares o socios y amigos más directos
La Otra Clase, es la de quienes por sus pecados no tienen más remedio que trabajar en la Empresa Privada e incluye a los propios empresarios, cómo no, que con gusto se cambiarían por miembro de la Clase Privilegiada del empleado público. Son empresas liliputienses en comparación con las públicas, acosadas por la sed de sangre del chupóptero público, descapitalizadas, sin posibilidad de competir con las empresas extranjeras. Tienen corta vida, siempre en el filo de la navaja, sus empleados no tienen la emvidiable situación de la Clase Privilegiada -pero a la Clase Privilegiada la mantienen pagando los impuestos más altos del mundo, que la Clase privilegida y la Clase Política devoran sin dar nada a cambio: Recordemos que Uruguay es un país estatalista, sin Seguridad Social.
En Uruguay es muy normal ser un año todo un señor exportador y al otro año todo un señor bichicome. Eso crea en el productor inteligente una fobia absoluta a cualquier tipo de aventura o novedad, ya que ha visto a mucho entusiasta e ingenuo arruinarse en un santiamén, sin que haya acudido la Clase Privilegiada Pública a salvarlo, qué va, los injurian además.
Es curioso que siendo las Empresas Públicas la parte mayor de la economía, y por lo tanto responsables del Marasmo y de la falta de oportunidades para la juventud, que los fuerza a emigrar, hayan sido los empresarios privados objeto de tan mala literatura por parte de los Poetas del Odio.
En efecto, Galeano y Benedetti como los más notables, y una caterva de imitadores menores se han dedicado a escribir las mayores infamias sobre ellos, a quienes imaginan nadando en piscinas de esmeraldas.
Jamás una palabra los Poetas del Odio sobre las Empresas del Estado, siempre una infamia sobre las Empresas Privadas y sus dueños. ¿Será porque ellos mismos eran o son funcionarios del Estado?
En todo caso quien piense que una prédica comunista constante, a través de literatura, canciones de protesta singularmente cretinas, maledicencias y envidias, y que piense que eso no ha causado una destrucción de la moral de trabajo de la población, se puede decir que es poco observador o reflexiona poco. O que está en el ajo.
Es una actitud muy servil por parte de la ciudadanía el esperar de la Clase Política, que se autoperpetúa en su situación con astucia, que lo saquen de su mala condición y lo eleven a la situación de privilegio y pase a pertenecer a la Clase Privilegiada, así por todo el morro. Algunas veces pasa y todos conocemos la anécdota -no digo que sea verdadera, solamente que se tiene por verosímil- de chica que está buena, concurre al escritorio de político a pedirle un puestito y este le dice, quizás en chanza
- ¡ Eso sólo si te dejas dar por el culo !
Con lo que la chica se pone de bruces sobre el escritorio y se levanta la pollera, y el político se ve obligado a cumplir como está mandado. Y luego le firma el nombramiento, ahí está el poderío.
El uruguayo quizás sea el pueblo más democrático del mundo. Baste pensar que para presentar candidatos a las listas se necesitan un alto número de firmas y si se multiplican los numerosos candidatos -más numerosos que las termitas y con parecido apetito- por esas firmas dan más habitantes que tiene el Uruguay. Algunos que se han tenido que ir de su país lo llaman a todo esto un fracaso del sistema democrático, lo que es ominoso. Yo no llego a tanto.
Yo pienso que el uruguayo ha sido condicionado desde niño por su astuta y desaprensiva Clase Política a ver a las Empresas Públicas como algo muy bueno e intocable, una forma de Nacionalismo. Como no tienen modo de comparar con nada, como carecen de periódicos y su televisión es muy mala, no tienen dinero para viajar a Europa a culturizarse (pues su educación superficial es una mezcla de ignorancia y arrogancia) y al educarse en Europa darse cuenta que las cosas se hacen de otra manera -y si alguno viaja lo hace de turista, un par de semanas de quedarse con la boca abierta maravillado y luego volver a la aplastante realidad criolla- como una constante y mentirosa propaganda le dice que las empresas estatales son lo mejor -¡Ay, -suspira- quien trabajara en una! Y así sueña, como quien sueña que le toque el Cinco de Oro (que también tiene tongo)- y se resignan. Y van a la primera y hacen huelga, que es una forma inconsciente, furiosa y admitida de destruir su país cuyos dirigentes le están engañando con tanta sangre fría.
De privatizar Uruguay las empresas del Estado inmediatamente las energías muertas del uruguayo se liberarían en una explosión de creatividad y de trabajo, como ha pasado en China y en España. Una empresa como ANCAP fácilmente se puede dividir en más de 20 empresas privadas, que al perder su monopolio -pero conservando su gran posición de fuerza en el mercado, por la realidad de la vida empresarial- competirían con otras que se formaran inmediatamente.
De la misma manera la UTE, que fácilmente daría nacimiento a una docena de empresas del sector energético -quizás el Estado puede conservar el monopolio de la Red de Distribución, como ocurre en España, cobrando a las Eléctricas por su uso- se beneficiaría de sus activos y se formarán otras empresas del sector Electricidad Solar y otras Energías Alternativas.
Es posible que algunas empresas, como lo que queda de la AFE, debieran seguir siendo estatales porque nadie en su sano juicio quiera cargar con ella y al mismo tiempo el traslado de las cosechas exige locomotoras, coches y vías, y puede haber otros casos, pocos, en sectores estratégicos, en la Educación.
Por ejemplo, el Puerto de Montevideo (¿hay otro lugar de la capital que ocupe un sitio de privilegio en la memoria del ciudadano? Quizás los prostíbulos alrededor del puerto y al servicio de marineros y estibadores y escribientes de pluma montados) perfectamente se le puede vender a Dubai por una fortuna: están comprando puertos en el Reino Unido y en EE.UU. Y al que se asombre que en otros países los puertos sean privados, que son empresas privadas en casi todos, se entere que el uruguayo vive fuera del tiempo, fuera de la realidad de las cosas, muy engañado.
En España, durante Franco, el sistema era muy parecido al de Uruguay ahora. Todo eran empresas del Estado, donde entrabas por enchufe. En este caso el truco era conocer a un cura, eran los que manejaban el tinglado o ser pariente de un Camisa Vieja de la Falange. Y el que tenía escrúpulos le pasaba como en Uruguay, que el que tiene vergüenza ni come ni almuerza.
Al morir Franco se liquidó ese vil mangoneo desde arriba, esas empresas a pérdida pura fueron progresivamente privatizadas, la prosperidad ha sido creciente y continúa, y ahora los uruguayos van a buscar empleo a las provincias españolas de donde se fueron sus abuelos.
Similarmente China despertó, y ahora el mundo tiembla. Donde la China comunista era un marasmo ahora es una efervescencia al haberse liberado las fuerzas capitalistas en ese gran país.
Uruguay no debe ser conservado como una especie de zoológico donde se perpetúan prácticas en peligro de extinción sino volverse un país normal. No os equivoqueis, no sois un país normal.
Es seguro que de privatizarse las empresas públicas uruguayas -y perfectamente ser poseídas por nuevos empresarios uruguayos, surgidos de la administración de esas empresas- y competir en un mercado liberalizado, el empleo y la riqueza crecerían y Uruguay abandonaría ese tenaz, angustioso tercermundismo que lo socava.
[1] Ñoquis. Se llama así en Argentina y Uruguay a empleados públicos en nómina, que no concurren a trabajar pero sí a cobrar el 29 del mes, día en que normalmente se comen gnocci, una pasta italiana de papa y harina, de ahí el nombre.
En Argentina el oficialismo ha perdido las elecciones locales en Buenos Aires y en Tierra del Fuego. Cosa poco frecuente y que demuestra que el clientelismo, la compra de votos, el Plan Trabajar, el Plan Jefes y Jefas del Hogar y otras limosnas dadas a la gente, y el poco respeto de mr K y señora hacia los compromisos firmados, por ejemplo con Uruguay, las falencias de la Administración argentina en materia de seguridad, y sus mentiras y manipulaciones de una fea realidad económica, al fin se pagan.
En un plan similar el Frente Amplio y su Plan de Emergencia merecen felicitaciones. Efectivamente Tabaré Vazquez y su grupo de gobierno han eliminado la pobreza en Uruguay: sería obligatorio que ocurriera una disminución REAL de los delitos, en consecuencia, y de otras molestias de la vida ciudadana. Ese dinero que sale de los que trabajan debe repercutir en una mejora de ese entorno social de la vida de todos, de lo contrario el espíritu solidario se agota pronto.
Desde otro punto de vista, el Plan de Emergencia es clientelismo político: puesto que no puede mucho más que repartir dos dólares diarios entre sus beneficiarios -en Africa, trabajando, viven con uno y en China por un parecido- el Frente Amplio debería de pensar en cómo crear empleo y prosperidad para todos, o su éxito se le escapará de entre las manos en próximas contiendas electorales.
Sólo lo puede lograr privatizando amplias áreas de la economía uruguaya actualmente inhibidas por los Monopolios Estatales.
Asalto en la noche
Doña Valentina Palma de Abreu, 49 años, viuda desde sus 41, se despertó bruscamente a las 2 de la madrugada. Le pareció que el ruido venía del living. Sin encender la luz, y así como estaba, en camisón, dejó la cama y caminó con pasos afelpados hacia el ambiente mayor del confortable piso. Entonces sí encendió la luz. Tres metros más allá, de pie y con expresión de desconcierto, estaba un hombre joven, de vaqueros azules y gabardina desabrochada.
- Hola! -dijo ella. Debido tal vez a la brevedad del saludo, logró no tartamudear.
- Usted perdone -dijo el intruso- Me habían informado que usted estaba de viaje. Pensé que no había nadie.
- Ah. ¿Y a qué se debe la visita?
- Tenía la intención de llevarme algunas cositas.
- ¿Cómo pudo entrar?
- Por la cocina. No tuve que forzar la cerradura. En estas lides soy bastante habilidoso.
- ¿Puedo saber si está armado?
- No me ofenda. Siempre averiguo antes de llevar a cabo una operación. Esta vez no me informé bien, lo reconozco. Pero solo decido operar cuando estoy seguro de que no voy a encontrar a nadie. Y si es así, para qué necesito armas?
- ¿Y qué cositas le habrían interesado? Me imagino que sabrá que a esta hora intempestiva no es fácil largarse con un televisor de 22″” o un horno microondas, o una porcelana de Lladró.
- ¿Tiene todo eso? Enhorabuena. Pero en estas excursiones de medianoche no me dedico a mercaderías de difícil transporte. Prefiero joyas, dinero en efectivo (si es posible, dólares, o en todo caso marcos), alguna antigüedad mas bien chiquita, que quepa en un bolsillo de la gabardina. Cosas así, rendidoras, de buen gusto, de escaso riesgo o fáciles de convertir en vil metal.
- ¿Desde cuándo se dedica a una profesión tan lucrativa y con tanto futuro?
- Dos años y cuatro meses.
- Que precisión
- Lo que pasa es que mi primer procedimiento lo efectué al día siguiente de mi cumpleaños número treinta y cuatro.
- Y qué lo impulsó a tomar este rumbo?
- Mire, señora, yo soy casi arquitecto. en realidad, me faltan tres materias y la carpeta final. Pero me estaba muriendo de hambre. Tal vez usted no sepa que aquí el trabajo escasea. Por otra parte, no tengo padres ni tíos que me financien la vida. Ni siquiera padrino. Como dicen en España, estoy más solo que la una. Y ya lo ve, desde que emprendí mis excursiones nocturnas, al menos sobrevivo. Y hasta ahorro. Cuando tenga lo suficiente, creo que me compraré un taxi. Sé de otros dos casi arquitectos y un casi ingeniero que se decidieron por el taxi y les va bien.
- ¿Y en ese caso abandonaría estas gangas clandestinas?
- No lo creo. El taxi sería sólo un complemento.
Doña Valentina, viuda de Abreu, entendió que era el momento de sonreír. Y sonrió.
- ¿Qué le parece si dejamos para más tarde la elección de las cositas que compondrán su amable pillaje de esta noche, y ahora nos tomamos un trago?
Al hombre le llevó unos minutos acostumbrarse a esta nueva sorpresa, pero al final asintió.
- Está bien. Veo que usted asume con serenidad las situaciones inesperadas.
- ¿Qué quería? ¿Que me pusiera a temblar?
- De ninguna manera. Es mucho mejor así.
La dueña de casa se dirigió al barcito de caoba y extrajo dos vasos.
- ¿Qué whisky prefiere? ¿Escocés, irlandés o americano?
- Irlandés, por supuesto.
- Yo también. ¿Con o sin hielo?
Una vez servidas las exactas medidas en los largos vasos de cristal azulado, posiblemente de Bohemia, el intruso levantó el suyo.
- Brindemos, señora.
- ¿Por qué o por quién?
- Por la comprensión de la alta burguesía nacional.
- ¡Salud! Y también por la frustración arquitectónica.
Cuando iban por la segunda copa, doña Valentina midió al hombre con una mirada que tenía un poco de cálculo y otro poco de seducción. Pensó además que era el momento de recuperar su sonrisa. Y la recuperó.
- Ahora dígame una cosa. ¿En su botín de esta noche, no le interesaría mi camisón?
- ¿Su camisón?
- Si. Le advierto que bajo el camisón no tengo nada abajo. Tiene autorización para quitármelo.
- Pero.
- ¿Acaso éste es un cuerpo demasiado viejo para usted?
- No, señora, le confieso que usted luce muy bien.
- Quiere decir: ¿muy bien para mis años?
- Muy bien, sencillamente.
- Hace ocho años que quedé viuda y desde entonces no me he acostado con nadie. ¿Qué opina de esa abstinencia mi asaltante particular?
- Señora, no necesito decirle que estoy a sus órdenes.
- Por favor, no me digas señora. Y tutéame.
- ¿Te quito el camisón?
Ante el gesto de aprobación de la mujer, y antes de dedicarse al camisón de marras, el buen hombre se quitó la gabardina, los vaqueros, y el resto de su ropa, modesta pero limpia. A esa altura, ella había decidido no aguardar la iniciativa del otro y lo esperaba desnuda.
En la cama doble, el asaltante probó que no sólo era experto en rapiñas nocturnas, sino también en otros quehaceres de la noche. Por su parte, doña Valentina, a pesar de su prolongado ayuno de viuda, demostró a su vez que no había perdido su memoria erótica.
Igual que con el whisky, también con el sexo repitieron el brindis. Al final, ella lo besó con franca delectación, pero a continuación vino el anuncio.
- Ahora vamos a lo concreto, ¿no te parece? Tenés que irte antes de que amanezca. Por razones obvias, que se llaman portero, proveedores, etcétera. Vamos, vestite. Y después veremos qué cositas podés llevarte.
Mientras él se vestía, y a pesar de su oferta anterior, ella volvió a ponerse el camisón.
Luego abrió las puertas de un placard, que en el fondo tenía un cofre. De éste fue extrayendo paquetitos de dólares y otras menudencias
- ¿Qué tal? ¿Hay algo que quisieras llevarte?
Sobre una mesita de roble fue depositando joyas de oro, brillantes, esmeraldas. También un reloj suizo (“era de mi marido, es un Rolex legítimo”), una petaca de marfil y otras chucherías de lujo.
- También está este revólver de colección. Dicen que perteneció a un coronel nazi. ¿Te interesa?
Cuando el hombre, que había estado examinando las joyas, levantó la vista, ella oprimió el gatillo. El disparo alcanzó al tipo en la cabeza. Se derrumbó junto a la cama doble. Ella recogió todo el material en exhibición y lo volvió a guardar en el cofre. Todo, menos el revólver.
Luego de comprobar que el hombre estaba muerto, pasó cuidadosamente sobre el cadáver. Por un momento le puso el arma en la mano derecha, sólo para dejar constancia de sus huellas. Luego la recuperó y la dejó sobre la cama. Después fue al baño, se lavó varias veces la cara y las manos. También usó el bidet.
Entonces fue al living, reintegró la botella a su sitio, llevó los largos vasos de cristal azul a la cocina y allí los lavó, los secó y volvió al living para guardarlos. Luego levantó el tubo del teléfono y discó un número.
- ¿Policía? Habla Doña Valentina Palma, viuda de Abreu, domiciliada en la avenida Tal, número tal y cual, apartamento 8-B. Les pidopor favor que vengan aquí, urgentemente. Un asaltante entró, no sé cómo ni por dónde, en mi casa para robar. Por si eso fuera poco, intentó violarme. Constantemente me amenazaba con un revólver, pero se confió demasiado y de pronto no sé de dónde saqué fuerzas para arrebatarle el arma y sin vacilar le disparé. Tengo la impresión de que acabé con él. En defensa propia, claro. Vengan enseguida, porque la impresión y el susto han sido tremendos y les confieso que estoy a punto de desmayarme.
· Odio, odio, odio… Este panfleto comunista del Poeta del Odio destila odio hacia su Clase Media y su país.
· El cuento es un plagio o imitación con variantes, de un cuento de Borges. Emma Zuntz se venga del industrial judío que arruinó a su padre y lo asesina aduciendo que ha sido violada: Un pequeño detalle, que la había violado otro, y lo había maquinado ella. El cuento de Borges es sorprendente, éste es una simplona tesis comunista de venganza de clase pero desde arriba.
· Personajes inverosímiles. El ladrón casi arquitecto es un títere de tesis comunista. Estudiante eterno (35 años) que se rebusca mediante el robo, pero ahorra demostrando su irremediable clasemedismo -un groncho se lo gastaría en vino y putas: Este ahorra para comprarse un taxi. En cuanto a la señora protagonista demuestra una iniciativa y cálculo desconocido entre las señoras uruguayas que parecen todas hijas de La Pavota: Muchas como Doña Valentina Palma, viuda de Abreu, y el Uruguay sería otra cosa.
· Diálogo de besugos. El estudiante se expresa como una tesis comunista y se manda rimbombantes declaraciones de tenor sociológico coreadas por la señora: “comprensión de la alta burguesía nacional”, “frustración arquitectónica” y otros polisílabos ridículos.
· La escena de acoplamiento sexual pasa el Poeta del Odio rápidamente, no sea que se le escape algún detalle de ternura. Higiénico lo del detalle que la protagonista, tras recomponer el escenario, usa el bidet. Alucinado por su tesis comunista sudaca (La Venganza desde Arriba) el autor ignora que en la obligatoria autopsia se encontraría inmediatamente que el occiso había mantenido relaciones sexuales poco antes de morir (hinchamiento de la próstata, semen en la uretra y otros detalles) lo que echaría por tierra la coartada. La policía es menos idiota de lo que el Poeta del Odio se cree, y sinó ahí está el Comisario Otero, inteligente policía y legalista, a quienes los Tupamaros recuerdan con mucho cariño. Comparando con lo que les tocó después.
· ¿Cual es el origen de este Odio de Clase que destila por todos sus poros el Poeta del Odio? Es muy simple, los sudamericanos son personas de psicología muy simple. Como el Poeta del Odio no nació rico, o más bien su padre se arruinó lo que es accidente frecuente entre los empresarios uruguayos, y tenía que trabajar para vivir y no le gustaba, como a buen sudamericano, y trabajaba para empresarios uruguayos ricos e indolentes, y le quedaba poco tiempo para escribir, y eso pagaba mal, le vino un odio cartaginés contra ellos.
Al final ha logrado hacerse millonario -no lo llamo rico, que los llamas ricos y se ofenden: lo han hecho con su trabajo, claro, eso dicen todos los ricos- ayudando a destruir a su país y deplorando los males que ellos mismos causaron.