Dum vitant stulti vitiam, in contraria currunt
“Menos viru viru y más ciencias“, dijo Mujica
Con la presencia del presidente José Mujica y de las principales figuras de la Universidad de la República y de las universidades privadas, el ex intendente Ricardo Ehrlich y la ex ministra María Simon, ambos ex decanos, asumieron ayer en el Ministerio de Educación.
Mujica destacó la necesidad de fortalecer el desarrollo de las disciplinas científicas y reclamó que no se le siga dando “bombo” a “un país de viru viru“, en referencia a las humanidades.
Me costó imaginar qué quiere decir ‘viru viru’, casi como que no se le entiende. El DRAE tenazmente ignora el vocablo. Fue inútil la búsqueda avanzada en Google “”viru viru” -airport -aeropuerto -Bolivia -hotel”, eliminando el aeropuerto boliviano y tal, sólo nos entrega el artículo de El País/Monty -y muchas referencias a un tester para cables.
Como tanta gente que entiende poco de la importancia relativa de las disciplinas científicas para el desarrollo de los países del Tercer Mundo post-colonial (como es Uruguay, y el que lo dude que lea Kamikaze en 1973) la hipervalora porque confía en el interesado discurso de burócratas de la ciencia como Ricardo Ehrlich, aunque Mujica sabe o ha comentado, que la Formación Profesional o UTU como se la quiera llamar, es un camino mucho más directo al desarrollo uruguayo.
El político desde su despacho imagina que el fin de la ciencia es promover el crecimiento económico, de alguna manera. Eso puede pasar, pero no es el fin y prioridad de LAS CIENCIAS, cuyo afán es el conocimiento y entendimiento del mundo, y las confunden con la tecnología y ciencias aplicadas, las confunden con el crecimiento del PIB -esa confusión la pasa mucho a Zapatero: las confunden con el medrar. El científico por cierto trata de que el político y el administrador se lo crean, son los amos de la chequera: poco ha cambiado desde que hace siglos los astrónomos le hacían la tabla de horóscopo y astrología al Rey, para que aflojara los doblones de oro y el astrónomo pudiera seguir clasificando estrellas, tarea del más alto valor intelectual.
“No se puede sacrificar oleadas de jóvenes que inocentemente van a estudiar Ciencias de la Comunicación. No se puede construir algo sólido si no se hace en derredor de las matemáticas y las ciencias”, dijo Mujica.
El presidente afirmó que las nuevas generaciones deben aprender inglés porque los chinos le hablan al mundo en ese idioma.
Indicó que la “ventaja” del mundo desarrollado es la formación. “Si no tenemos fortaleza para ver esto es porque nuestra comodidad nos hace navegar hacia la prehistoria”, manifestó.
Precisamente de todas las ciencias, las matemáticas pertenecen al ámbito de las ciencias formales, las otras son las Ciencias Fácticas (biología, química, astronomía, física, un largo etc), recordemos las Ciencias Sociales que no son sinónimo de lo que llamamos o se llamaban Humanidades. Las matemáticas no tienen ninguna aplicación en la vida práctica. Entendámonos, no sea que pensemos en cosas distintas: digo las Matemáticas como disciplina de investigación. La Estadística aplicada, el Cálculo Integral y Diferencial para Ingenieria eso es otra cosa, eso son instrumentos de trabajo para Ingenieros y otros profesionales. Pero a lo mejor Mujica lo tuvo que decir, porque el Rector de la Universidad pública es un matemático, es decir, una persona cuyas investigaciones (si existen) carecen totalmente de aplicación en la vida real. Como debe ser, porque entonces no serían ciencia, sería otra cosa.
Yo comprendo la reacción de Mujica ante lo que conocemos como gloriosa tradición humanista literaria uruguaya, con su énfasis hartante en la Abogacía y las leyes, la preponderancia de la literatura y la historia, su exaltación de una Grecia clásica imaginada por la fantasía de Rodó (Motivos de Proteo, Gorgias, y otras blabletas) y por algún poeta drogado en la Torre de los Panoramas, alguna poetisa muy erotizada, como Delmira Agustini ( Amor, la noche estaba trágica y sollozante / cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura ). Esas cosas. ¡ Tan lindas !
Inglés, sostiene Mujica. Si hubieran sabido inglés, hubieran votado a Astori que Mujica decía que a él le votaban los que no sabían inglés, los cajetillas que saben inglés votaban a Astori. En Uruguay no hay problema en aprender Inglés, se enseña desde hace mucho, YO APRENDÍ INGLÉS EN URUGUAY. Y cuando entonces no había cassettes, ni dvds, ni Internet, ni radios de onda corta. Lo único que teníamos textos, malos, y había discos de métodos, caros y necesitabas un tocadiscos, yo no tenía; los profesores eran malos y sabían poco:: al segundo año yo ya podía leer a Shakespeare en Inglés, con una pronunciación muy errada, eso lo mejore después. Y hablaba, leía y hasta escribía Francés, como toda mi generación. El que no aprende Inglés ahora es porque no quiere.
Ya lo comenté en otro post. En Inglaterra pretenden enseñarle Chino a los niños ingleses, pero en Uruguay continúan con el Café para todos. Lo que hay que tener es docenas de personas prácticas en diferentes idiomas, unos en Chino, otros Japonés, otros Francés, otros Alemán, (el Alemán es el idioma más hablado en Europa, y el Francés el segundo; como vayas a Francia de paseo y sólo hables inglés vas a pasar mucho hambre), otros Ruso, otros Swahili, otros Guaraní (¡cómo no!), otros Portugués que es lo que hablan en el más importante país Latinoamericano, y un largo etc.
Eso sería verdadera cultura en Uruguay, un florecimiento de personas capacitadas en la comunicación con todas las naciones y pueblos de la tierra, y en sus propios idiomas.
Una propuesta revolucionaria fue la mía. La propuesta que hice arriba, explicada más por extenso en el enlace, sí es una propuesta de cambio, una propuesta realmente revolucionaria. Porque lo que expone Mujica es MÁS DE LO MISMO. Lo que propone que se haga, es lo que se hace ya, lo que en el ámbito de la enseñanza uruguaya se ha hecho: siempre, de siempre. No es que esté lo que dice muy mal, es que es lo de siempre y se tendrán los resultados mediocres, de siempre.
☼ A continuación se le va la bola a Mujica, “como te digo una cosa te digo la otra”, y exalta a la cultura (o sea, a las humanidades, o sea el viru viru que denostaba) sobre las tecnologías, lo que es algo así como defender a la siderurgia contra la metalurgia, y mañana promover la metalurgia sobre la siderurgia.
Para Mujica la palabra cultura es sinónimo de valores humanos. “La eficiencia tecnológica puede ser un espléndido camino a la barbarie, ya lo ha conocido la humanidad. Los conocimientos tienen que ir de la mano con la cultura”, sentenció.
Biología Molecular y ¿otros lujos intelectuales?. Estos ataques a las Humanidades y oposición de las Ciencias como el verdadero camino, aparte de la sandez, es que ni son nuevos en Uruguay, los intelectuales uruguayos (perdonadme) lo sabemos. Hace ochenta años que se fundó el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable cuya tarea es del más alto valor intelectual, pero que se ve obligado a ensalzar su tarea con frases poco logradas: “Ciencia con conciencia, ciencia formadora de valores de la sociedad, ciencia como factor de competitividad, porque la ciencia es una herramienta para el desarrollo”. Doy fe que aquellos oscuros sabios desdeñaban la obsesión uruguaya de entonces con el viru viru literario.
Uno de los grandes descubrimientos de Estable fue el Nucleolonema: el hombre es famoso por descubrir una cosa que no existe; o cuya existencia es virtual, no real: una especie de artefacto de técnica, producido por la reacción de ciertas sales metálicas muy reactivas con los compuestos presentes en el nucleolo, que es a su vez, un corpúsculo presente en el núcleo celular.
Efectivamente el nucleolonema como estructura real no existe. Sin embargo aquello fue un paso importante en la investigación de la estructura fina del nucleolo, que sí existe. La ciencia experimental avanza así.
¿Un lujo intelectual desdeñable, la Biología Molecular, la ciencia uruguaya, la ciencia entera? Claro que no. Pero recordemos que a nivel del ciudadano culto -¿quién se va a comprar un libro de Biología Molecular Uruguaya para ver la foto del nucleolonema? Yo, que la tengo vista esa foto- y entendemos a nivel de la sociedad uruguaya culta, y de la trascendencia internacional de la cultura uruguaya, son mucho más Delmira Agustini, y Rodó, y Julio Herrera y Reissig, y Onetti, y M’hijo el dotor , y todo ese viru viru que deplora el Señor Presidente, y que le da mucha más plata al Uruguay, Sr Presidente ese viru viru, y le sale mucho más barato, que la investigación científica a cargo de los funcionarios full-time del Estado. Que gastan Fenol, y ATP y cosas caras importadas.
El Azar y la Necesidad. Reparemos que la no desdeñable contribución uruguaya estos 80 años en el campo de la Biología Molecular sensu lato se debió a una casualidad, al mero azar: José Estable era así como un biólogo (no lo quiero llamar autodidacta sino que superó limitaciones en su formación: era indudablemente, el único maestro uruguayo que sabía Biología), antes de que en Uruguay hubiera verdaderos biólogos de formación y el hombre tenía empuje y lo que tienen que tener los hombres. De haber sido Estable un Físico, con buena formación matemática y física, su Instituto hubiera derivado por lógica a las investigaciones Físicas y Tecnológicas: a los láseres, transistores, metalurgias, Física de Materiales, fotocélulas, motores de explosión y eléctricos, Energías Alternativas y Uruguay hoy contaría con un verdadero y potente instrumento de Investigación y Desarrollo Tecnológico, y personal capacitado del que hoy carece.
Es lo que hubo, es lo que realmente hay, botija.
☼ “Dum vitant stulti vitiam, in contraria currunt“, como nos enseñó el Prof Cicalese de la FHyC, donde el Sr Mujica dice que fue unos días a incordiar:: “Cuando los necios huyen de ciertos vicios, corren hacia los contrarios.” Mejor viruviru que ATP.
Hoy que el Tupamaro Mujica asume de presidente conviene leer lo que se escribió en aquel 1973
Puede leerse en inglés aquí. La traducción es mía. Este es un capítulo que trata de aquel Montevideo, 1973. El libro ha sido cuidadosamente ninguneado en Uruguay y en Argentina, se nota que a los que mandan no les conviene que el pueblo se entere qué opina la civilización.
3 Kamikaze in Montevideo
V S Naipaul, Premio Nobel de Literatura, año 2001.
Tomado de The Return of Eva Perón
October – November 1973
El tipo de interés bajó este año. El año pasado en el máximo de la crisis de los Tupamaros usted podía pedir prestado dinero al 60 por ciento. El interés, pagadero por adelantado, era descontado inmediatamente del préstamo: habiendo pedido prestado un millon de pesos, usted salía del banco con 400.000. Y eso era un buen negocio,el peso perdía la mitad de su valor en un año, y la inflación era del 92 por ciento.
Ahora es un poco menos frenético. Los Tupamaros –había cerca de cinco mil de ellos, principalmente ciudadanos de familias de clase media empobrecidas- han sido destruidos. El ejército, esencialmente rural, clase media baja está en control y gobierna por decreto. El tipo de interés ha caído a alrededor de 42 por ciento, con los impuestos; y la inflación este año ha sido mantenido hacia abajo al 60 por ciento. “Los precios aquí no suben todos los días,” el empresario dijo. “Suben también cada noche.”
Mas hasta el otro día, te dicen en Uruguay, se podría ver a los peones camineros asar a la parrilla sus filetes a la hora de comer; y el peso de Uruguay era conocido como el peso oro. En 1953 eran 3 pesos al dólar de EE.UU., hoy son 900.
“Mi padre compró una casa en 1953 con un préstamo al 6 por ciento del Banco Hipotecario. Al final, en 1968, él pagaba todavía treinta pesos al mes en su hipoteca.” Treinta pesos, doce centavos, diez peniques. “Eso puede ser chistoso para usted. Para nosotros es una tragedia. Nuestro parlamento se negó a revisar las hipotecas –los políticos no querían perder los votos. Todos tuvieron su casa como un obsequio. Pero ellos condenaron a las generaciones futuras.”
La ley ahora se ha cambiado. El tipo de interés, como los salarios, está ligado al índice del costo de la vida; y el Banco Hipotecario le paga a los depositantes estos días 56 por ciento –7 por ciento verdadero interés, 49 por ciento el inflacionario “ajuste.”
Sr. Palatnik, el hombre que maneja la campaña del Banco Hipotecario, ha sido comprometido también por el gobierno militar para ayudar a calmar el país. Y para disgusto y alarma de la extrema izquierda y de la extrema derecha, el Sr. Palatnik no parece estar fallando. El no se hizo hasta ahora absurdo, ni al gobierno. Una y otra vez en televisión, en las interrupciones comerciales en las telenovelas argentinas después del discurso de planes de gobierno, la esperanza entra bajo la forma de un desafío: “Tenga fe en el país, y póngale el hombro al Uruguay.”
Pero en el Uruguay estos días es difícil no ofender. Nuevo Amanecer, el periódico semanal de un grupo nuevo de la juventud de derechas (“Familia, Tradición, y Propiedad”), publicó un ataque fuerte contra el Sr. Palatnik, con una tira humorística claramente anti-Semítica. El Sr. Palatnik, que es de edad mediana, desafió al redactor a un duelo. El mandó sus padrinos a la oficina de Nuevo Amanecer, pero el desafío no se aceptó. El grupo Nuevo Amanecer no es importante; pero, como muchos empresarios en Montevideo, el Sr. Palatnik ahora lleva pistola.
La precaución es excesiva. El ejército está actualmente en el control y en la ofensiva; continúa deteniendo e interrogando; los días del secuestro guerrillero en Montevideo han terminado. Montevideo, tan peligroso el año pasado, es ahora más seguro que Buenos Aires y parte de los ejecutivos americanos de negocios más secuestrables de Argentina se movieron a través del Río de la Plata a Montevideo, a la torre del ladrillo rojo del Hotel Victoria Plaza en la plaza principal, con la estatua ecuestre de Artigas el fundador del estado uruguayo, en el centro.
La Casa del gobierno está en un lado de la plaza. Hay centinelas en uniforme del siglo diecinueve, pero también soldados verdaderos con fusiles verdaderos. En otro lado de la plaza el Palacio de la Justicia, comenzado hace seis años, se levanta inacabado en el cráter inmenso de sus cimientos. El césped, a nivel y exuberante como si sembrado, crece entre las columnas manchadas con la oxidación de las barras de acero que refuerzan.
Montevideo es seguro. Pero el dinero se ha acabado en un país cuyos edificios oficiales, en los días de la riqueza, eran de mármol, de granito y de bronce. Toda la extravagante artesanía en madera en el Palacio Legislativo, toda la marquetería que sube del piso al techo en la biblioteca se hizo en Italia y embarcó, dicen ellos, en cajones de caoba. Y eso fue apenas hace cincuenta años. Ahora el palacio está sin función, y los soldados, haciendo gestos pequeños con sus fusiles, urgen al peatón a mantener su distancia.
Hace cincuenta años, antes de que la gente construyera junto al mar, el área de moda era el Prado: casas magníficas, algunas locuras góticas, jardines magníficos. El parque del Prado ahora se cuida sólo en partes; el una vez famoso jardín de rosas está descuidado, salvaje. Más allá del puente con las esfinges oxidadas de la Belle Epoque, un camino largo sombreado con eucaliptos, plátanos y abetos, conduce al Hotel del Prado, todavía aparentemente entero, con sus terrazas verdes de paredes y balaustradas y una fuente que aún funciona. Pero el atrio de asfalto se agrieta; los estándares de lámpara y urnas están vacíos; el edificio amarillo magnífico –arq de Jules Knab 1911 inciso medio arriba- ha sido abandonado.
Montevideo es en partes una ciudad fantasma, su esplendor de nouveau riche todavía reciente. Es una ciudad repleta de estatuas -copias del David, la estatua de Colleoni en Venecia, complicados historiales en bronce. Pero se han caído letras de las inscripciones y no se han reemplazado; y los relojes públicos en las esquinas han parado por todas partes. Los plátanos en el centro de la ciudad no son viejos; altas puertas talladas todavía se abren a vestíbulos de mármol con techos decorados que parecen nuevos. Pero las tiendas tienen poco que ofrecer; las aceras se rompen; las calles están demasiado llenas de gente que vende chocolate y dulces, y otras cosas pequeñas. Los tres o cuatro restaurantes de fiar que sobreviven –en una ciudad de más de un millón- no siempre tienen carne; y el pan se hace en parte de sorgo.
Aún sin los lemas en las paredes -DEJAR DE TORTURAR A SASSANO, EL EJERCITO ATORMENTA A SERENY, lMUERTE A LA DICTADURA, TUPAMAROS, CERDOS, LADRONES, RENEGADOS, PUTAMAROS (puta, whore)- el visitante sabría que él está en una ciudad donde, como en un cuento de hadas, una calamidad escondida ha ocurrido. Una ciudad de fábula, creada de repente, y hundida casi tan pronto como se había creado.
“El país se ha vuelto triste,” el artista dijo. El sobrevive introvertido, hace su trabajo, y finge que ese Uruguay está en otra parte. El no escucha la radio, ni mira la televisión ni lee los periódicos. ¿ Qué –aparte del fútbol- se había perdido esta mañana en El País? Un avión secuestrado a Bolivia; quinientos estudiantes secundarios suspendidos; cinco “extremistas,” tres de ellos estudiantes de universidad, acusados por el tribunal militar por “conspirar contra la Constitución.”
Cuándo Uruguay era rico, la política era una cuestión de personalidades y el ejército apenas existía. Ahora el dinero se ha acabado, y el pequeño país –casi tan grande como Gran Bretaña pero con menos de tres millones de personas se desgarra.
“El ejército vino a por mí a las cuatro en la mañana. En la cárcel –ellos tocan música pop en las celdas del tormento– me obligaron a pararme los con pies juntos durante diez horas. Entonces me hicieron el “submarino”. Me quitaron la respiración con un golpe fuerte en el estómago y me tuvieron con la cabeza bajo agua. Ellos son expertos ahora. Pero han tenido accidentes. Entonces me hicieron pararme otra vez. Cuando yo me desplomé fui aguijoneado entre las piernas con una bayoneta.” El ’submarino’ es tortura “suave” . La gente que ha sido quemada por la picana eléctrica no habla de sus experiencias.
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Todos en Uruguay, en la Derecha o en la Izquierda, saben ahora –sesenta años demasiado tarde- dónde comenzó el problema. Comenzó con el presidente llamado Batlle; comenzó con el estado benefactor que Batlle, después de una visita a Suiza, comenzó a imponer en el Uruguay poco antes de la Primera Guerra Mundial.
Uruguay tuvo el dinero. Sus exportaciones de carne y lana le hicieron rico; el peso era equivalente con el dólar. “En esos días,” el banquero dice, “de cada dólar que vendíamos al exterior, ochenta centavos eran ganancia pura. Un sobrante proporcionado por la tierra –la lluvia, el clima, el suelo.” La tierra quizás se diga era la tierra india, pero los indios habían sido exterminados en el siglo diecinueve. Un monumento en el parque del Prado conmemora los últimos cuatro indios Charrúas, que fueron mandados como exhibiciones al Musée de L’ Homme en París, donde murieron.
Las pensiones, todo tipo de beneficio del trabajador, los derechos de las mujeres: mes tras mes Batlle ordenaba las leyes liberales a un pueblo de gente pastoral asombrado. Y repentinamente Uruguay era moderno, el país mejor educado en Sudamérica, con las leyes más liberales; y Montevideo era una metrópolis, repleto de estatuas.
Sábat, el caricaturista, que dejó Uruguay hace ocho años y ahora trabaja en Buenos Aires, dice: “Uruguay es una estancia grande. Sólo un megalómano como Batlle podría pensar que era un país. Sigue siendo una estancia grande con una ciudad, Montevideo, eso se cristaliza en los 1930s. La creatividad paró entonces. El país se desarrollaba intelectualmente. Después de Batlle todo se cristalizó.”
El maestro socialista, más romántico, se apena por el pasado gaucho. “Batlle no debió haber nacido en un país bucólico. El fue a Europa y obtuvo todo esas ideas encantadoras y echó una mirada alrededor qué país donde él las podría aplicar. Y como el país no existía él lo inventó. El inventó al trabajador industrial, llevando gente del campo al pueblo. Gente acostumbrada a beber mate, a mirar ovejas, a sentarse bajo el ombú –no era malo eso, usted sabe: era hermoso: el siglo veinte no quiere que nosotros vivamos así. El inventó a los trabajadores y luego él inventó las leyes sociales y luego la burocracia –que fue terrible. Yo no estoy seguro por qué esto nos trajo la corrupción y la venalidad, pero lo hizo.”
El empresario: “la Utopía es la cosa peor para un hombre. El es viejo a los treinta. Eso nos pasó a nosotros.”
El banquero: “Toda la infraestructura productiva se construyó entre 1850 y 1930 y se basó en inversiones inglesas existentes. Muy poco fue hecho después. Una central eléctrica se terminó después de 1945; eso fue la adición más importante. Ninguna carretera nueva, ningún puente nuevo. El país vivía como una persona jubilada de una pensión.”
Y con el estado nuevo, una gloria nueva. El fútbol, introducido por trabajadores ingleses de vía férrea, llegó a ser la obsesión uruguaya.
Sábat: “Nuestro provincialismo fue afirmado por nuestro fútbol –una prueba de grandeza que no tenía relación con la realidad. En 1924 en París y en 1928 en Amsterdam fuimos los campeones Olímpicos. Fuimos los campeones de mundo en Montevideo en 1930 y en Rio en 1950. Y pensamos: Si somos campeones de mundo en el fútbol, entonces nosotros debemos ser campeones de mundo en todo.” En el parque denominado tras Batlle, el estadio magnífico del fútbol, construido en 1930 (junto con el Palacio Legislativo) para el centenario de la independencia de Uruguay, y denominado después a Batlle, todavía atrae a las muchedumbres. Los periódicos dedican todavía la mitad de su espacio de noticias al fútbol. Pero el fútbol ha decaído con la economía; y ahora, como el ganado, los mejores futbolistas tienen que ser vendidos lejos a países más ricos en cuanto ellos han sido criados.
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Hay muchos chistes en el Uruguay acerca de la burocracia; y son todos verdaderos. De una fuerza de trabajo de apenas un millón, 250.000 son empleados por el estado. PLUNA, la linea aérea uruguaya, supo tener mil empleados y un avión que funcionaba. La gente en ANCAP, la compañía estatal de combustibles, trataba de llegar a la oficina antes que abriera: había más empleados que sillas.
En 1958 el Ministerio de la Salud Pública alistó mil quinientos empleados nuevos. En 1959 en Ministerio de Obras Públicas había un mensajero para cada seis funcionarios del estado. En Teléfonos y Electricidad UTE hay cuarenta y cinco grados de funcionario del estado. Nada es hecho por correo; requiere todo una visita personal. El servicio es lento; pero el público no se queja, dispersado entre los mensajeros y los perros durmientes de la policía en el vestíbulo: muchos de ellos son funcionarios del estado de otros departamentos, con tiempo que perder.
Es una especie de ideal: las oficinas del gobierno que son como clubes para el público y el personal, un país entero que vive la vida de una comuna, el trabajo y el ocio que fluyen juntos, todos, activos e inactivos, un jubilado del estado. Pero el Uruguay vive todavía de la carne y de la lana; y Montevideo, que contiene más de un tercio de la población del país es una metrópolis artificial. El inflado del cuerpo de funcionarios públicos, que comenzó hace treinta años, en el tiempo de la riqueza, disfraza el desempleo urbano. Todos saben esto pero demasiada gente se beneficia: el estado entero se ha dirigido a esta conspiración contra él mismo. “Todos tienen mentalidad de pensionista,” el empresario dice. E incluso los slogans izquierdistas de la protesta contra el gobierno militar pueden ser cautelosos y prácticos: Paz Salario Libertad
Las chicas en uniformes azules de nilón en la UTE ganan cerca de 120 dólares al mes. En el verano, de diciembre a marzo, ellas trabajan de siete a una. Se van entonces a un segundo trabajo. O se van a la playa. Montevideo está construido a lo largo de una playa; todas las calles al sur terminan en la arena blanca y una bahía.
Y aquí es donde el uruguayo pierde regularmente todo sentido de la crisis, y la voluntad de acción se debilita: en la playa demasiado accesible, en los balnearios a unos pocos minutos de Montevideo donde muchas la mayoría de las gentes tienen casas de verano entre pinos y dunas, y en Punta del Este, uno de los desastres económicos del Uruguay: se construyó principalmente en el 1950s con préstamos del Banco Hipotecario, el balneario satélite de la metrópoli artificial.
Todos rechazan el Batllismo, pero después de sesenta años todos en Uruguay han sido hechos por él. La vida de balneario es todo lo que ellos conocen; su derrumbe los confunde y trastorna. “Espiritualmente” el periodista dijo, “nosotros sentimos que hemos retrocedido.” ¿Espiritualmente? “Yo no quiero estar stresado permanentemente.” El era un hombre de dos casas; pero él tiene que hacer dos trabajos, uno con el gobierno, y su esposa hacía dos trabajos. Y los coches son costosos, a causa del 300 por ciento de impuesto. Un Volkswagen nuevo cuesta 8000 dólares; un Rover 1955 cuesta 3500 dólares. “Nosotros no progresaremos. Qué es el progreso. ¿América? Eso es consumir y stresarse, compararse con los Jones. Nosotros no tenemos esa clase de mierda aquí, si usted perdona la expresión.”
Pero estaba el precio alto de los coches.
“Yo le diré acerca de Uruguay en una frase,” el arquitecto me dijo en mi primer anochecer en Montevideo. “El último Jaguar se importó en 1955.”
Estos son los síntomas de la retirada y ellos ascienden a una clase de pena espiritual: Montevideo, extendido sobre su playa, necesita el automóvil. Sin el automóvil, amplios trechos de la ciudad se tendrán que abandonar, como el parque de Prado se ha abandonado. Toda esa vida del balneario en la playa, toda esa modernidad de que el uruguayo era hasta recientemente tan orgulloso, depende de los bienes de consumidor que Uruguay compra de los países más stresados y nunca aprendió a hacer –malgastando el talento de dos generaciones en un cuerpo de funcionarios públicos acolchado.
Los coches antiguos de Montevideo –pre-1955 Citroëns, los baby Morrises y Austins, Fords y Chevrolets de los 1930s, y otros nombres ahora olvidados o desbancados: Hupmobile, Willys-Overland Whippet, Dodge Brothers, Hudson- no es tan alegre como aparecen al principio, parte de la vida del balneario. El país está bajo sitio. Las cosas más sencillas son pasadas de contrabando por camión desde Argentina; los suministros de la civilización moderna se acaban.
Los uruguayos dicen que ellos son una nación europea, que ellos siempre han tenido su espalda al resto de Sudamérica. Era su gran error, y es parte de su fracaso. Sus hábitos de riqueza los hicieron, profundamente, una gente colonial, educados pero intelectualmente nulos, consumidores, parasitarios en la cultura y la tecnología de otros.
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Los Tupamaros eran destructores. No tenían programa, ellos eran como gente que provoca una reacción, desafiando al enemigo escondido para declararse. Al final cuando ellos chocaron con las fuerzas armadas fueron rápidamente destruidos. “Los Tupamaros no eran el comenzar de una revolución,” Sábat dice. “Ellos fueron el último cuchicheo del Batllismo. Ellos eran parricidas, comprometidos en una especie de kamikaze. En el Uruguay ahora, todos, cualquiera sea el lema que griten, son o un parricida o un reaccionario.”
No hay ningún término medio. Las actitudes políticas se han vuelto sencillas y más duras, y es imposible no tomar partido. En el ultimo sábado en octubre un estudiante en la facultad de Ingeniería se voló al hacer una bomba. El ejército cerró la universidad -independiente hasta ese día— y detuvo a todos. Parricida o reaccionario, izquierdista o derechista, cada lado ahora encuentra en el otro el enemigo que él necesita. Cada lado ahora asigna un papel destructivo al otro, y, como en Chile, la gente crece en sus papeles.
Los que pueden, se van. Hacen cola para pasaportes en la entrada trasera del Ministerio, anteriormente el Palacio de Santos (se construyó en 1880, la palangana de la fuente en el vestíbulo tallada de un solo bloque de mármol de Carrara). En octubre había informes de gente haciendo cola toda noche. En el aeropuerto de Carrasco el otro día alguien escribió con tiza en una pared: “El último que salga que apague la luz”:: “The last person to leave must put out the light”.
NOTA. Este capítulo se ofrece por su interés limitado y local. Insto al interesado a conseguir el libro de Naipaul El regreso de Eva Perón. Un libro muy importante para el europeo conocer el Tercer Mundo y los problemas de la descolonización y qué duda cabe para el colonial, conocerse y entenderse mejor.
Mas hasta el otro día, te dicen en Uruguay, se podría ver a los peones camineros asar a la parrilla sus filetes a la hora de comer; y el peso de Uruguay era conocido como el peso oro. En 1953 eran 3 pesos al dólar de EE.UU., hoy son 900.
“Mi padre compró una casa en 1953 con un préstamo al 6 por ciento del Banco Hipotecario. Al final, en 1968, él pagaba todavía treinta pesos al mes en su hipoteca.” Treinta pesos, doce centavos, diez peniques. “Eso puede ser chistoso para usted. Para nosotros es una tragedia. Nuestro parlamento se negó a revisar las hipotecas –los políticos no querían perder los votos. Todos tuvieron su casa como un obsequio. Pero ellos condenaron a las generaciones futuras.”
La ley ahora se ha cambiado. El ipo de interés, como los salarios, está ligado al índice del costo de la vida; y el Banco Hipotecario le paga a los depositantes estos días 56 por ciento –7 por ciento verdadero interés, 49 por ciento el inflacionario “ajuste.”
Sr. Palatnik, el hombre que maneja la campaña del Banco Hipotecario, ha sido comprometido también por el gobierno militar para ayudar a calmar el país. Y para disgusto y alarma de la extrema izquierda y de la extrema derecha, el Sr. Palatnik no parece estar fallando. El no se hizo hasta ahora absurdo, ni al gobierno. Una y otra vez en televisión, en las interrupciones comerciales en las telenovelas argentinas después del discurso de planes de gobierno, la esperanza entra bajo la forma de un desafío: “Tenga fe en el país, y póngale el hombro al Uruguay.”
Pero en el Uruguay estos días es difícil no ofender. Nuevo Amanecer, el periódico semanal de un grupo nuevo de la juventud de derechas (“Familia, Tradición, y Propiedad”), publicó un ataque fuerte contra el Sr. Palatnik, con una tira humorística claramente anti-Semítica. El Sr. Palatnik, que es de edad mediana, desafió al redactor a un duelo. El mandó sus padrinos a la oficina de Nuevo Amanecer, pero al desafío no se aceptó. El grupo Nuevo Amanecer no es importante; pero, como muchos empresarios en Montevideo, el Sr. Palatnik ahora lleva pistola.
La precaución es excesiva. El ejército está actualmente en el control y en la ofensiva; continúa deteniendo e interrogando; los días del secuestro guerrillero en Montevideo han terminado. Montevideo, tan peligroso el año pasado, es ahora más seguro que Buenos Aires y parte de los ejecutivos americanos de negocios más secuestrables de Argentina se movieron a través del Río de la Plata a Montevideo, a la torre del ladrillo rojo del Hotel Victoria Plaza en la plaza principal, con la estatua ecuestre de Artigas el fundador del estado uruguayo, en el centro.
La Casa del gobierno está en un lado de la plaza. Hay centinelas en uniforme del siglo diecinueve, pero también soldados verdaderos con fusiles verdaderos. En otro lado de la plaza el Palacio de la Justicia, comenzado hace seis años, se levanta inacabado en el cráter inmenso de sus cimientos. El césped, a nivel y exuberante como si sembrado, crece entre las columnas manchadas con la oxidación de las barras de acero que refuerzan.
Montevideo es seguro. Pero el dinero se ha acabado en un país cuyos edificios oficiales, en los días de la riqueza, eran de mármol, de granito y de bronce. Toda la extrvagante artesanía en madera en el Palacio Legislativo, toda la marquetería que sube del piso al techo en la biblioteca se hizo en Italia y embarcó, ellos dicen, en cajones de caoba. Y eso fue apenas hace cincuenta años. Ahora el palacio está sin función, y los soldados, haciendo gestos pequeños con sus fusiles, urgen al peatón a mantener su distancia.
Hace cincuenta años, antes de que la gente construyera junto al mar, el área de moda era el Prado: casas magníficas, algunas locuras góticas, jardines magníficos. El parque del Prado ahora se cuida sólo en partes; el una vez famoso jardín de rosas está descuidado, salvaje. Más allá del puente con las esfinges oxidadas de la Belle Epoque, un camino largo sombreado con eucaliptos, plátanos y abetos, conduce al Hotel del Prado, todavía aparentemente entero, con sus terrazas verdes de paredes y balustradas y una fuente que aún funciona. Pero el atrio de asfalto se agrieta; los estándares de lámpara y urnas están vacíos; el edificio amarillo magnífico –arq de Jules Knab 1911 inciso medio arriba- ha sido abandonado.
Montevideo es en partes una ciudad fantasma, su esplendor de nouveau riche todavía nuevo. Es una ciudad repleta de estatuas -copias del David, la estatua de Colleoni en Venecia, complicados historiales en bronce. Pero se han caído letras de las inscripciones y no se han reemplazado; y los relojes públicos en las esquinas han parado por todas partes. Los plátanos en el centro de la ciudad no son viejos; altas puertas talladas todavía se abren a vestíbulos de mármol con techos decorados que parecen nuevos. Pero las tiendas tienen poco que ofrecer; las aceras se rompen; las calles están demasiado llenas de gente que vende chocolate y dulces, y otras cosas pequeñas. Los tres o cuatro restaurantes de fiar que sobreviven –en una ciudad de más de un millón- no siempre tienen carne; y el pan se hace en parte de sorgo.
Aún sin los lemas en las paredes -DEJAR DE TORTURAR A SASSANO, EL EJERCITO ATORMENTA A SERENY, lMUERTE A LA DICTADURA, TUPAMAROS, CERDOS, LADRONES, RENEGADOS, PUTAMAROS (puta, whore)- el visitante sabría que él está en una ciudad donde, como en un cuento de hadas, una calamidad escondida ha ocurrido. Una ciudad de fábula, creada de repente, y hundida casi tan pronto como se había creado.
“El país se ha vuelto triste,” el artista dijo. El sobrevive introvertido, hace su trabajo, y finge que ese Uruguay está en otra parte. El no escucha la radio, ni mira la televisión ni lee los periódicos. ¿ Qué –aparte del fútbol- se había perdido esta mañana en El País? Un avión secuestrado a Bolivia; quinientos estudiantes secundarios suspendidos; cinco “extremistas,” tres de ellos estudiantes de universidad, acusados por el tribunal militar por “conspirar contra la Constitución.”
Cuándo Uruguay era rico, la política era una cuestión de personalidades y el ejército apenas existía. Ahora el el dinero se ha acabado, y el pequeño país –casi tan grande como Gran Bretaña pero con menos de tres millones de personas se desgarra.
“El ejército vino a por mí a las cuatro en la mañana. En la cárcel –ellos tocan música pop en las celdas del tormento– me obligaron a pararme los con pies juntos durante diez horas. Entonces me hicieron el “submarino”. Me quitaron la respiración con un golpe fuerte en el estómago y me tuvieron con la cabeza bajo agua. Ellos son expertos ahora. Pero han tenido accidentes. Entonces me hicieron pararme otra vez. Cuando yo me desplomé fui aguijoneado entre las piernas con una bayoneta.” El ’submarino’ es tortura “suave” . La gente que ha sido quemada por la picana eléctrica no habla de sus experiencias.
Todos en Uruguay, en la Derecha o en la Izquierda, saben ahora –sesenta años demasiado tarde- dónde comenzó el problema. Comenzó con el presidente llamado Batlle; comenzó con el estado benefactor que Batlle, después de una visita a Suiza, comenzó a imponer en el Uruguay poco antes de la Primera Guerra de Mundo.
Uruguay tuvo el dinero. Sus exportaciones de carne y lana le hicieron rico; el peso era equivalente con el dólar. “En esos días,” el banquero dice, “de cada dólar que vendíamos al exterior, ochenta centavos eran ganancia pura. Un sobrante proporcionado por la tierra –la lluvia, el clima, el suelo.” La tierra quizás se diga era la tierra india, pero los indios habían sido exterminados en el siglo diecinueve. Un monumento en el parque del Prado conmemora los últimos cuatro indios Charrúas, que fueron mandados como exhibiciones al Musée de L’ Homme en París, donde murieron.
Las pensiones, todo tipo de beneficio del trabajador, los derechos de las mujeres: mes tras mes Batlle ordenaba las leyes liberales a un pueblo de gente pastoral asombrado. Y repentinamente Uruguay era moderno, el país mejor educado en Sudamérica, con las leyes más liberales; y Montevideo era una metrópolis, repleto de estatuas.
Sábat, el caricaturista, que dejó Uruguay hace ocho años y ahora trabaja en Buenos Aires, dice: “Uruguay es un estancia grande. Sólo un megalómano como Batlle podría pensar que era un país. Sigue siendo una estancia grande con una ciudad, Montevideo, eso se cristaliza en los 1930s. La creatividad paró entonces. El país se desarrollaba intelectualmente. Después de Batlle todo se cristalizó.”
El maestro socialista, más romántico, se apena por el pasado gaucho. “Batlle no debió haber nacido en un país bucólico. El fue a Europa y obtuvo todo esas ideas encantadoras y echó una mirada alrededor qué país donde él las podría aplicar. Y como el país no existiía él lo inventó. El inventó al trabajador industrial, llevando gente del campo al pueblo. Gente acostumbrada a beber maté, a mirar ovejas, a sentarse bajo el ombú –no era malo eso, usted sabe: era hermoso: el siglo veinte no quiere que nosotros vivamos así. El inventó a los trabajadores y luego él inventó las leyes sociales y luego la burocracia –que fue terrible. Yo no estoy seguro por qué esto nos trajo la corrupción y la venalidad, pero lo hizo.”
El empresario: “la Utopía es la cosa peor para un hombre. El es viejo a los treinta. Eso nos pasó a nosotros.”
El banquero: “Toda la infraestructura productiva se construyó entre 1850 y 1930 y se basó en inversiones inglesas existentes. Muy poco fue hecho después. Una central eléctrica se terminó después de 1945; eso fue la adición más importante. Ninguna carretera nueva, ningun puente nuevo. El país vivía como una persona jubilada de una pensión.”
Y con el estado nuevo, una gloria nueva. El fútbol, introducido por trabajadores ingleses de vía férrea, llegó a ser la obsesión uruguaya.
Sábat: “Nuestro provincialismo fue afirmado por nuestro fútbol –una prueba de grandeza que no tenía relación con la realidad. En 1924 en París y en 1928 en Amsterdam fuimos los campeones Olímpicos. Fuimos los campeones de mundo en Montevideo en 1930 y en Rio en 1950. Y pensamos: Si somos campeones de mundo en el fútbol, entonces nosotros debemos ser campeones de mundo en todo.” En el parque denominado tras Batlle, el estadio magnífico del fútbol, construido en 1930 (junto con el Palacio Legislativo) para el centenario de la independencia de Uruguay, y denominados después a Batlle, todavía atrae a las muchedumbres. Los periódicos dedican todavía la mitad su espacio de noticias al fútbol. Pero el fútbol ha decaído con la economía; y ahora, como el ganado, los mejores futbolistas tienen que ser vendidos lejos a países más ricos en cuanto ellos han sido criados.
Hay muchos chistes en el Uruguay acerca de la burocracia; y son todos verdaderos. De una fuerza de trabajo de apenas un millón, 250.000 son empleados por el estado. PLUNA, la linea aérea uruguaya, supo tener mil empleados y un avión que funcionaba. La gente en ANCAP, la compañía estatal de combustibles, trataba de llegar a la oficina antes que abriera: había más empleados que sillas.
En 1958 el Ministerio de la Salud Pública alistó mil quinientos empleados nuevos. En 1959 en Ministerio de Obras Públicas había un mensajero para cada seis funcionarios del estado. En Teléfonos y Electricidad UTE hay cuarenta y cinco grados de funcionario del estado. Nada es hecho por correo; requiere todo una visita personal. El servicio es lento; pero el público no se queja, dispersado entre los mensajeros y los perros durmientes de la policía en el vestíbulo: muchos de ellos son funcionarios del estado de otros departamentos, con tiempo que perder.
Es una especie de ideal: las oficinas del gobierno que son como clubes para el público y el personal, un país entero que vive la vida de una comuna, el trabajo y el ocio que fluyen juntos, todos, activos e inactivos, un jubilado del estado. Pero el Uruguay vive todavía de la carne y de la lana; y Montevideo, que contiene más de un tercio de la población del país es una metrópolis artificial. El inflado del cuerpo de funcionarios públicos, que comenzó hace treinta años, en el tiempo de la riqueza, disfraza el desempleo urbano. Todos saben esto pero demasiada gente se beneficia: el estado entero se ha dirigido a esta conspiración contra él mismo. “Todos tienen mentalidad de pensionista,” el empresario dice. E incluso los slongans izquierdistas de la protesta contra el gobierno militar pueden ser cautelosos y prácticos: Paz Salario Libertad
Las chicas en uniformes azules de nilón en la UTE ganan cerca de 120 dólares al mes. En el verano, de diciembre a marzo, ellas trabajan de siete a una. Se van entonces a un segundo trabajo. O se van a la playa. Montevideo está construído a lo largo de una playa; todas las calles al sur terminan en la arena blanca y una bahía.
Y aquí es donde el uruguayo pierde regularmente todo sentido de la crisis, y la voluntad de acción se debilita: en la playa demasiado accesible, en los balnearios a unos pocos minutos de Montevideo donde muchas la mayoría de las gentes tienen casas de verano entre pinos y dunas, y en Punta del Este, uno de los desastres económicos del Uruguay: se construyó principalmente en el 1950s con préstamos del Banco Hipotecario, el balneario satélite de la metrópoli artificial.
Todos rechazan el Batllismo, pero después de sesenta años todos en Uruguay han sido hechos por él. La vida de balneario es todo lo que ellos conocen; su derrumbe los confunde y trastorna. “Espiritualmente” el periodista dijo, “nosotros sentimos que hemos retrocedido.” ¿Espiritualmente? “Yo no quiero estar stresado permanentemente.” El era un hombre de dos casas; pero él tiene que hacer dos trabajos, uno con el gobierno, y su esposa hacía dos trabajos. Y los coches son costosos, a causa del 300 por ciento de impuesto. Un Volkswagen nuevo cuesta 8000 dólares; un Rover 1955 cuesta 3500 dólares. “Nosotros no progresaremos. Qué es el progreso. ¿América? Eso es consumir y stresarse, compararse con los Jones. Nosotros no tenemos esa clase de mierda aquí, si usted perdona la expresión.”
Pero estaba el precio alto de los coches.
“Yo le diré acerca de Uruguay en una oración,” el arquitecto me dijo en mi primer anochecer en Montevideo. “El último Jaguar se importó en 1955.”
Estos son los síntomas de la retirada y ellos ascienden a una clase de pena espiritual: Montevideo, extendido sobre su playa, necesita el automóvil. Sin el automóvil, amplios trechos de la ciudad se tendrán que abandonar, como el parque de Prado se ha abandonado. Toda esa vida del balneario en la playa, toda esa modernidad de que el uruguayo era hasta recientemente tan orgulloso, depende de los bienes de consumidor que Uruguay compra de los países más stresados y nunca aprendió a hacer –malgastando el talento de dos generaciones en un cuerpo de funcionarios públicos acolchado.
Los coches antiguos de Montevideo –pre-1955 Citroëns, la baby Morrises y Austins, Fords y Chevrolets de los 1930s, y otros nombres ahora olvidados o desbancados: Hupmobile, Willys-Overland Whippet, Dodge Brothers, Hudson- no es tan alegre como aparecen al principio, parte de la vida del balneario. El país está bajo sitio. Las cosas más sencillas son pasadas de contrabando por camión desde Argentina; los suministros de la civilización moderna se acaban.
Los uruguayos dicen que ellos son una nación europea, que ellos siempre han tenido su espalda al resto de Sudamérica. Era su gran error, y es parte de su fracaso. Sus hábitos de riqueza los hicieron, profundamente, una gente colonial, educados pero intelectualmente nulos, consumidores, parasitarios en la cultura y la tecnología de otros.
Los Tupamaros eran destructores. No tenían programa, ellos eran como gente que provoca una reacción, desafianddo al enemigo escondido para declararse. Al final cuando ellos chocaron con las fuerzas armadas fueron rápidamente destruidos. “Los Tupamaros no eran el comenzar de una revolución,” Sábat dice. “Ellos fueron el último chuchicheo del Batllismo. Ellos eran parricidas, comprometidos en una especie de kamikaze. En el Uruguay ahora, todos, cualquiera sea el lema que griten, son o un parricida o un reaccionario.”
No hay ningún término medio. Las actitudes políticas se han vuelto sencillas y más duras, y es imposible no tomar partido. En el ultimo sábado en octubre un estudiante en la facultad de Ingeniería se voló al hacer una bomba. El ejército cerró la universidad -independiente hasta ese día— y detuvo a todos. Parricida o reaccionario, izquierdista o derechista, cada lado ahora encuentra en el otro el enemigo que él necesita. Cada lado ahora asigna un papel destructivo al otro, y, como en Chile, la gente crece en sus papeles.
Los que pueden, se van. Hacen cola para pasaportes en la entrada trasera del Ministerio, anteriormente el Palacio de Santos (se construyó en 1880, la palangana de la fuente en el vestíbulo tallada de un solo bloque de mármol de Carrara). En octubre había informes de gente haciendo cola toda noche. En el aeropuerto de Carrasco el otro día alguien escribió con tiza en una pared: “El último que salga que apague la luz”:: “The last person to leave must put out the light”.
En esta casa Charles Darwin y su editor, John Murray III se reunieron para discutir sucesivas versiones del libro más importante de la ciencia El Origen de las Especies.
“Este fue el lugar de encuentro de las más preclaras mentes de Europa al comienzo del siglo XIX”, dice Murray, tataranieto de aquel editor. Aquí Darwin se encontraba con otros genios de la época, el economista Malthus, el botánico Hooker y el geólogo Lyell, todos ellos muy influyentes en su pensamiento.
Una reunión la penúltima semana de noviembre de 2009 juntó a descendientes de ambas familias para admirar recuerdos de aquel gran naturalista: uno de los originales de la primera impresión (que hoy valdría 100.000 libras si estuviera a la venta) .
En el cuarto tembién estaban seis ejemplares de los palomos de razas de fantasía, que tanto estudió Darwin, prueba viviente de que la selección, en este caso humana, crea especies.
Tambien tenían para admirar una hoja del manuscrito original de Darwin. Le importaba tan poco que se lo dio a sus hijos para que lo usaran para escribir en la parte de atrás de las hojas, y sólo se salvó porque lo olvidaron en un armario en la casa de Darwin en Down.
Esa hoja esta valorada, hoy, en 200.000 libras, y en ella escribió
“Finally then, the facts too briefly given in this chapter, do not seem to me opposed, but rather to support the view that there is no fundamental difference between species and varieties.”
El que no aprende es porque no quiere
The Guardian, probablemente el mejor diario inglés, publica una serie de folletos para aprender idiomas que regala con su edición papel.
Todo el contenido y además lecciones gratuitas en audio se pueden descargar desde su sitio, desde aquí.
Japonés. Es el idioma que entregan hoy, sábado. Mañana con su versión dominical, the Observer, entregan Árabe, un idioma en franca expansión. El Lunes le toca al Chino Mandarín. Y en ese plan.
Hay que saber primero inglés, claro, para poder entender las lecciones. Esto lo hacen ellos para su propio país y su propia gente, pero cualquiera se puede beneficiar de este claro apoyo a la extensión mundial de la cultura.
P S. Escrito lo anterior, los folletitos resultan francamente pobres o insuficientes, un aliciente o introducción al lenguaje en cuestión, e invitación a comprar el método extenso, caro.
Como algunos lectores lo que les preocupa o interesa es mejorar su inglés, yo el libro que puedo recomendar, porque lo conozco, es el de
Ése es un posible enlace, cualquier librería buena debería tenerlo.
La ventaja de este libro es que las explicaciones gramaticales están en castellano, es autocontenido y no hace como ciertos métodos actuales, que son varios volúmenes, llenos de dibujitos y colorines, un desorden porque si buscas un verbo sus distintos tiempos están en diferentes libros y en general no se aprende nada con ellos, son de apoyo al curso que dicta el profesor pero por sí solo muy malo.
Gaspey – Otto – Sauer tiene libros para diversos idiomas, a destacar el de alemán (que yo sepa fue el primero y yo lo tuve, impreso con esa letra alemana de antes de la guerra) y en él estudiamos alemán el Profesor Tierno Galván y yo
Editorial Herder, México y otros países
Vivimos tiempos extraordinarios. Esta semana la humanidad abandona la exploración humana del espacio, ya no habrá viajes a la Luna
Mientras el chicato presidente Zapatero viaja a los EEUU a rezar con Obama nos cuentan como de pasada -e inmediatamente matan la noticia- que el programa de Regreso a la Luna cesa debido a la ruina de los EEUU.
Es la muerte de una Tecnología, los viajes espaciales tripulados de la Literatura de Ciencia Ficción, SF. Y no es la primera Gran Tecnología que vemos desaparecer en estos años.
Los EEUU desde principios bastante rudimentarios en apenas nueve años lograron poner hombres en la Luna. Aunque esto se planteó como un tour de force por cuestiones de prestigio, demostrar al mundo que el capitalismo americano era más poderoso que el comunismo ruso, era de común entendimiento que el viaje a la Luna sería una escala hacia la nueva frontera y la conquista del espacio y el universo el nuevo Destino Manifiesto.
Y quizás hubiera podido ser si los EEUU no hubieran dilapidado su dinero y su talento en la guerra de Vietnam.
Y ahora el Pico Petrolero, y la Autodestrucción de América por el Colapso de sus finanzas, pone fin al sueño espacial.
Este Futuro que ya está aquí, un futuro pobre en energía por el encarecimiento ahora y el agotamiento muy pronto del petróleo, dará fin a esta tecnología.
Está claro que la ISS y el programa Shuttle no continuarán cuando la maquinaria cumpla su tiempo. Durante un tiempo los rusos pueden seguir ascendiendo a la ISS. No mucho tiempo más, también se arruinan, les han golpeado más duro que cuando Yeltsin, dicen:
Russia’s GDP falls 7.9%, hit by falling oil prices
The economy of resource-rich Russia contracted nearly 8% last year, as prices for its key commodity exports — particularly oil — fell sharply. Gross domestic product declined 7.9% in 2009, according to media reports on Monday, citing preliminary data from the Federal Statistics Service in Moscow. Most economists expected a contraction of 8.5%. The decline comes after Russia’s GDP grew 5.6% in 2008. The sharp drop in oil prices in 2009 weighed heavily on the Russian economy, which is very dependent on oil and gas exports. Meanwhile, the ruble came under selling pressure and credit was very hard to come by.
The data “confirm that last year’s economic decline was the biggest since 1994, surpassing even the 5.1% fall seen during the 1998 financial crisis,” said Neil Shearing, senior emerging market economist at Capital Economics, in a note to clients.
¿Se acuerdan del Concorde? La tecnología del transporte supersónico, que Gran Bretaña y Francia construyeron y dominaban en los años Sesenta, fue aniquilada por el Pico Petrolero de los años Setenta. Nunca se recuperó y el accidente fatal del Concorde puso fin a esta tecnología, se perdieron los ingenieros, los técnicos, el conocimiento.
Sigue habiendo aviones, naturalmente. Lo que nadie sabe, casi nadie pues no se comenta, que los jets de hoy viajan a menores velocidades que los de los años setenta y con menos comodidades y eso sin sumarle el extraño terrorismo aéreo. Y que las compañías aéreas -JAL, Iberia, BA- están arruinadas todas.
Este proceso es progresivo, no se precipita uno en la Edad Media de golpe pues incluso la caída del Imperio romano tomó siglos de evidente decadencia: si tomamos a Rómulus Augustulus depuesto en 476 DdC ocurrió un siglo después de la derrota y muerte del emperador Valens por los bárbaros Godos en la batalla de Adrianópolis, año 378 DdC.
A medida que la energía sea menos y más cara, será más y más difícil mantener el alto nivel de tecnología e irán desapareciendo de la conciencia y visión del público. Ocurre ahora mismo con el Shuttle, la lanzadera espacial. ¿No se había dado Ud cuenta? La máquina aún vuela, pero la fábrica cerró hace años. Ocurrirá lo mismo, seguirán circulando autos y usando ordenadores.
Es cuando los últimos ordenadores se rompan y los últimos coches ya no circulen por falta de repuestos, de combustibles, de mecánicos ocurrirá mucho después de la muerte del último ingeniero, de cerrarse las últimas fábricas.
E incluso esto no será tan así, algunos ricos poderosos jefes militares seguirán usando vehículos blindados en sus campañas, mucho después a finales del siglo XXI. Un mundo de caudillos y de vasallos en un planeta esquilmado.
Este futuro está mucho más cercano de lo que Ud. se cree, lo vamos a ver, a vivir -probablemente no lo sobrevivamos. Pero volvamos al presente inmediato.
Volvamos a Zapatero y las malditas fábricas españolas de coches -que son españolas de localización, nada más.
Zapatero las está subvencionando porque le dicen, le mienten los estúpidos economistas catedráticos españoles, que la Recuperación está cerca, que hay que aguantar el exceso de capacidad industrial en la fabricación de autos para ponerse a trabajar cuando el ciclo económico sea favorable, para fines de 2010, para el 2011:: para el Año Verde, Zapatero.
Esto no ocurrirá, tengo bien explicado porqué no puede ocurrir -con el petróleo a u$d 80 no puede ocurrir, y va a subir con lo que otra pata de la Gran Depresión nos cae arriba.
Reconvertir las fábricas de coches en exceso a otra cosa es la única salida. Una alternativa: camionetas de reparto a Gas Natural CH4 a presión, barato y que viene de Argelia, mientras llegue que no será siempre. Pero el Gas Natural es Metano -y no confundir con Butano CH3-CH2-CH2-CH3 o Supergás, el Metano no puede licuarse por presión porque su punto triple es -182,48 °C o sea que no puede licuarse por mayor presión que se le aplique, por arriba de esa temperatura ¿Atendió Ud en clase de Química, lo supo alguna vez, se le olvidó? Créame que es así, pero en todo caso un resistente depósito del mejor acero lo mantiene a presión y estos vehículos se fabrican para repartos comerciales en recorridos definidos.
Además el Metano puede obtenerse por fermentación de residuos, incluso de las letrinas -y debe hacerse en España, es urgente y se hace en muchos países europeos.
De la Luna al ínfimo Metano. Esta curva descendente es la que va a trazar la tecnología, y aún tendremos suerte si es tan positivo, pues hay peores alternativas.
Daily Telegraph lo puso en primera página, pero en su web está oculto
Esta mañana a las 6:00 mientras me tomaba un café amargo sin azúcar, y una tostada con mermelada de naranjas amargas -para empezar bien el día en Inglaterra- veo en primera página del Daily Telegraph en la edición impresa papel -por supu, lo mio calidad-
Britain’s banks downgraded by Standard & Poor’s
Britain’s banks are no longer regarded as among the most secure in the world as the Government has failed to introduce proper safeguards in the wake of the global credit crisis.
The international creditworthiness of the country’s banking system is now on a level which is equivalent to poorer countries such as Chile and Portugal.
Han degradado la calificación de los bancos ingleses al nivel de países tercermundistas como Chile y Portugal. La libra pegó un bajón tras esta noticia.
Curiosamente, vas a la página web del diario, y no sale la noticia, tienes que rebuscar y está casi oculta, aquí
Muy significativo que una noticia tan importante que se la vocean en primera plana a los ingleses que compran el diario con su dinerito la tapen todo lo que pueden en lo que consultan gratis los extranjeros. Yo sabía lo que tenía que buscar y me costó cierto trabajo encontrarlo, el que no haya comprado el Telegraph papel no se enteró, ni modo.
Es inevitable reflexionar que esta gente que nos insulta y relaja a los PIIGS, o sea Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y eSpaña ocurre que a ellos les va de mal en peor.
A los Mister 0,1 %.
☼ Por cierto, resulta que el nombre de PIIGS lo inventé yo, y comenté en varios sitios de la Red, y ahora se ha popularizado.
Hablaban despectivamente de los PIGS -no incluían a Irlanda, que está muy arruinada, mucho peor en algunos aspectos que España.
Como me tocaba las pelotas que nos trataran de cerdos, empecé a usar cuando comentaba en ellos las siglas PIIGS y con ese afán y gusto que tienen los ingleses por estos detritos de palabras me lo copiaron con todo el morro.
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